REVIEW – CRUELLA: CUANDO EL MAL SE VISTE BIEN

REVIEW – CRUELLA: CUANDO EL MAL SE VISTE BIEN

El mercado de la nostalgia sigue agregando live actions de aquellos clásicos de Disney que veíamos para perdernos entre colores, momentos musicales y todo tipo de escenarios, sin analizar tanto todo. Con la llegada de Disney Plus pareciera haber uno nuevo todos los meses al cual diseccionar hasta el infinito. Tras el tropiezo que fue Mulán la carismática Emma Stone toma la posta en Cruella, película que no da puntada sin hilo.

Hacemos uso de el dicho popular, porque nuestro personaje principal se mueve por intereses. La película se enfoca en la juventud de la villana. En la que secretos de familia y, por sobre todo, la sed de protagonismo que la competencia del mundo de la moda exige, conducirán a forjar la personalidad responsable de aquel famoso tapado hecho de piel de dálmatas, años más tarde. 

LA CALMA ANTES DE LA TORMENTA

Con un muy bien logrado acento inglés, acompañado de su distinguible voz áspera, Emma Stone nos relata la infancia de Estella, a la que personificará años después en la Londres de los años 70.

Estella es una niña prodigio que combina estampados y bocetea siluetas de alta costura con total naturalidad, mientras se mete en problemas gracias a su innata rebeldía. Su pelo bicolor, al que la madre intenta pasar desapercibido con un sombrero, para preservarla de las críticas de extraños, es uno de los tantos signos ocultos, pero que siempre estuvo ahí, que luego desembocará en la Cruella que todos conocemos.

Tiempo después, y tras un duelo inesperado, vemos a una Estella de melena colorada que encontró su manada: Horacio (Paul Walter Hauser) y Jasper (Joel Fry), sus dos compañeros de piso y secuaces. Estella los usará de excusa para desplegar todos sus dotes creativos en infinidad de disfraces con los que robarán y harán de las suyas  para mantener el estilo de vida que desean, pero no pueden permitirse.

CRUELLA: CONSTRUIR UNA VILLANA A PARTIR DE OTRA

Como regalo de cumpleaños, Estella consigue trabajo en la tienda de sus sueños: Liberty’s. Una tienda de gusto refinado, pero quedada en el tiempo. No pudiendo quedarse quieta, el personaje de Emma Stone interviene una vidriera, en la que resalta un vestido poniendo su marca propia. Su audacia, es lo que llama la atención de la icónica diseñadora: Baronesa von Hellman, la villana de la cinta.

Emma Thompson, construye un personaje sumamente desagradable. Que desprecia todo lo que no encaja en sus estándares, y que aprovechará cualquier ventaja para mantener su estatus de privilegio.

Es aquí donde inevitablemente podemos caer en comparaciones con El Diablo Viste a la Moda (2006) .La aprendiz con grandes ideas pero inexperta en el negocio, y la ya consolidada maestra de gusto exquisito que logró construir su imperio por no reparar en sus modos.

Todo va bien, Estella no tiene inconvenientes con el nivel de exigencia, crear vanguardias es para lo que ella nació hasta que secretos del pasado, reavivan la culpa y vergüenza de Estella.

El choque entre ambos personajes, y la constante competencia, siempre con elegancia y estilo, dejarán a la sensible Estella atrás, para poner en el centro de la pasarela a la despiadada Cruella.

Una genio de la moda, con creaciones rockeras y poco convencionales, del que ni la prensa ni la Baronesa conocen su origen. En los diálogos entre ambas Emmas, cobra fuerza la dosis de humor sarcástico que personajes tan poco amigables como éstos, utilizan para marcar territorio. Ambas actrices hacen excelente uso de los silencios y miradas cargadas de desprecio para regalarnos momentos de tensión permanente al mismo nivel que un depredador y su presa.

Desde aquí, el despliegue de vestuario se apodera de la escena. Desde un vestido en llamas que inevitablemente nos recordará a Katniss Everdeen, a un número musical donde el blanco y el negro nos recuerdan que la figura de los dálmatas, se reduce a meras referencias en paletas cromáticas, desaprovechando así a los perros verdaderos.

CRUELLA: DIME CÓMO VISTES Y TE DIRÉ CUÁN MALVADO ERES

Cuero, bastones, encajes, y accesorios punk, son algunos de los signos que aparecen en la transformación oscura de nuestra joven amante de la moda.

Cruella es una historia que impacta visualmente toda su duración. El ritmo de la película es tan preciso como las puntadas de un vestido, lo que hace que para disfrutarla haya que verla una sola pieza. Si sacamos nuestra mirada filosa, como la navaja con la que la Baronesa emprolija los maniquíes, fallas vamos a encontrar. Efectos de CGI, que no aportan más que inverosimilitud, figuras claves como el trío de dálmatas puestos más que en un segundo plano, entre otros.

Sin embargo, Cruella funciona en buena parte porque no cae en forzar temáticas actuales en historias que no la necesitan. Resulta placentero ver la naturalidad con la que Emma Stone se apodera del personaje, pisando firme y con un tono justo entre desprecio y goce a la hora de referirse a sus enemigos, sin dar explicaciones o teniendo que verse involucrada en relaciones románticas.

En ese cambio de identidad, hay una sed de poder, una necesidad de hacerse oír, sin sombreros que oculten aquello que nos hace diferentes. La oscuridad siempre estuvo presente en Estella, y una vez que Cruella toma el poder, no hay vuelta atrás.

La película no logra de terminar de construir a la villana de forma completa. Construye a Cruella, no a Cruella de Vil. Aquella capaz de asesinar dálmatas para lucir un tapado de piel. La cinta tan solo la esbosa sútilmente en la escena poscréditos.

Como cantaba Emma Stone en La La Land (2016) unos años atrás, “la locura es la clave” (“A bit of madness is key“), y  Cruella tan solo muestra los inicios de ella.

Cruella