¿HACIA DÓNDE VA EL CINE DE SUPERHÉROES?

¿HACIA DÓNDE VA EL CINE DE SUPERHÉROES?

Indudablemente, los superhéroes fueron los claros dominadores de la últimas dos décadas del entretenimiento. Esos seres superiores con poderes diversos, que en su gran mayoría iniciaron su recorrido en el formato del cómic, hoy forman parte de las producciones más ambiciosas, prolíficas y redituables de la industria cinematográfica, tanto en las series como (principalmente) en el cine. Sin embargo, no por tener superpoderes se está exento de la caída. El agotamiento del público y la sobreexplotación de las fórmulas que, evidentemente, funcionan, afectan a cualquiera. Por eso, es necesaria una constante reinvención del género para no caer en repeticiones aburridas. La historia puede servir para aventurar qué depara el futuro.

LOS INICIOS

Las primeras incursiones de los superhéroes en el cine coinciden con el éxito de los cómics, en la década del 40. Principalmente, se trataba de películas seriales (episodios cortos) de Batman, Capitán América o Superman. Luego siguieron algunas series de TV en las décadas de los 50s y 60s. La más famosa: la inolvidable serie de Batman de Adam West, entre 1966 y 1968, que aún hoy es recordada con cariño por los seguidores.

Pero la incursión fuerte en el cine fue recién en 1978, con la muy bien recibida Superman de Richard Donner (The Omen). Tal fue el alcance de la adaptación, que el hombre de acero tuvo otras tres películas en la década siguiente. Algo similar sucedió con Batman (1989) de Tim Burton (Edward Scissorhands), que también tuvo tres continuaciones. Ambas franquicias sufrirían el mismo mal: pésimas secuelas. Tanto Superman IV (Sidney Furie) como Batman & Robin (Joel Schumacher) son desastrosas, de lo peor que se ha hecho con esos personajes. Por eso fueron las últimas de cada saga. Pero no son las únicas películas horribles de superhéroes de los 90. Hay que mencionar también las olvidables Captain America (Albert Pyun) y The Fantastic Four (Oley Sassone), que no se quedan atrás. Quizás esta serie de fracasos estrepitosos haya retrasado el fenómeno que vemos hoy en día por varios años. Imposible saberlo.

THE CROW

THE CROW

Lo cierto es que, en paralelo, algo bueno se estaba gestando. En 1994 se estrena The Crow (Alex Proyas) con gran repercusión debido a la muerte accidental del actor protagónico durante el rodaje. Pero la película tiene méritos propios, y marca un quiebre con respecto a lo que se venía haciendo. Además de convertirse en la primera franquicia basada en un cómic independiente, The Crow es una peli de superhéroes mucho más oscura y sangrienta, para un público más adulto. Esto sería clave para que existan las películas de Spawn (Mark Dippé) o la trilogía de Blade (Stephen Norrington), donde el protagonista pasa a ser un anti-héroe.

LOS 2000 Y LA ERA DORADA DE LOS SUPERHÉROES

El nuevo milenio comienza con una serie de películas de superhéroes que buscaban relanzar el género. Algunas lo lograron con bastante éxito y se transformaron en franquicias muy rentables para las compañías. X-men, Spiderman, Hellboy, por nombrar solo algunas que tuvieron varias entregas. Pero la década del 2000 tuvo dos momentos realmente importantes en esta historia. El primero: el estreno en 2005 de Batman Begins, la primera de la trilogía de Christopher Nolan (Inception). Este reboot significaría un cambio de paradigma estético para el caballero de la noche y para el futuro de DC. Mucho más sombrío, cruento y dramático, tanto en el aspecto visual como narrativo.

El segundo momento de quiebre también se empezó a gestar en el año 2005. Marvel comenzó a producir de manera independiente sus propias películas, siendo la primera en estrenarse Iron-Man (Jon Favreau) en 2008. La creación de su Universo Cinematográfico (MCU) revitalizó a este tipo de historias con un toque especial que marcaría su destino. Al igual que hiciera Stan Lee con los cómics en la década del 60, la idea principal del MCU era entregar películas particulares de cada héroe, para luego juntarlos en el crossover más grande hasta el momento: Avengers. El resto, es historia. El éxito fue descomunal, cada película superaba en taquilla a las anteriores. Se produjeron en total 23 películas, conformando así la Saga del Infinito.

AVENGERS

AVENGERS

GUERRA DE GIGANTES

Claramente, la última década estuvo marcada por una fuerte disputa entre las dos grandes compañías del género. El ganador indiscutido fue Marvel, que supo llevar adelante un proyecto más ambicioso, con una fórmula tremendamente efectiva. Pensadas para un amplio público de todas las edades, con toques de humor, mucha acción e historias atrapantes. Generó además un fenómeno que se extendió a otros géneros y franquicias: los multitudinarios crossovers que reúnen elencos espectaculares. Esa maravilla de planificación y diseño que es el MCU marcó un antes y un después en el cine de superhéroes, que luego se extendió al formato de las series en TV y de plataformas.

DC, por su parte, siguió apostando por una visión más cruda y menos edulcorada del mundo de los superhéroes. Así, luego de la gran trilogía de Batman que desarrolló Nolan, el encargado de formar el Universo Extendido (DCEU) que reuniera a los principales personajes fue Zack Snyder (300). Ya sabemos que esto no salió del todo bien, pero al menos Snyder intentó darle un toque distintivo al DCEU. Igualmente, y ahora sí pensando ya en el futuro, quizás lo más interesante que dejó el director fue su primera adaptación de un cómic de DC, allá por el 2009: Watchmen.

JUSTICE LEAGUE

JUSTICE LEAGUE

EL BIEN Y EL MAL

La historia nos demuestra constantemente que los éxitos de hoy son los fracasos de mañana. Nada es para siempre, ninguna fórmula es infalible ni eterna. Lo que en la actualidad parece funcionar a la perfección, podría dejar de hacerlo en cualquier momento. Por eso, algo tan establecido como el género de superhéroes debe reconvertirse constantemente para seguir estando arriba. Y algo de eso ya está sucediendo.

Ni siquiera vale la pena mencionar que los límites clásicos del bien y el mal han sido trastocados. Ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos. La figura del anti-héroes es hoy en día más común que la del héroe clásico. Todos tienen sus demonios internos, su pasado oscuro, sus decisiones cuestionables. Iron-man es frío y egoísta, Batman busca venganza, Deadpool es… un caso aparte. En definitiva, ya nadie supone que el héroe vaya a ser moralmente intachable, ni mucho menos. Pero esto de ninguna manera anula la esencia de la lucha entre el bien y el mal, que es una pata fundamental del universo de los superhéroes.

Por otro lado, tenemos a los villanos que ya no son tan malos. Y no hablamos de los que se convierten en los nuevos héroes como Loki o los del Suicide Squad. Cada vez más, los antagonistas tienen un motivo concreto que los lleva a actuar. Están más justificados. En cierta forma, siempre lo tuvieron, pero hoy se puede ver un esfuerzo por construir la lógica interna del villano. Thanos tiene un propósito, puede ser cruel pero tiene sentido lo que plantea. Lo mismo sucede con el Joker: puede estar loco, pero no deja de ser coherente consigo mismo. Tal es así que tenemos una gran película (Joker del 2019) explicando por qué es como es, y casi que lo entendemos.

THE BOYS

THE BOYS

LOS SUPERHÉROES DEL FUTURO

Pero esta borradura de la línea entre el bien y el mal no es lo más relevante hoy en día. Es casi una obviedad. Ya damos por sentado que nada es tan definitivo, que hay grises, hay matices, y las cosas pueden no ser como parecen. Hay otra cuestión más profunda que se pone en juego en algunas películas y series de los últimos años. Si destacamos a Watchmen es porque fue la primera vez (al menos tan masivamente) que se cuestionó a los superhéroes. Pero no de una manera individual: no se trata de comprobar si tal o cual cumple con los requisitos, si actúa bien o mal, si cometió un error o un crimen. Lo que se plantea es un mundo post-heroico, donde el concepto mismo de “superhéroe” es puesto a discusión. Claro, el cómic tiene 35 años, pero es normal que el cine vaya mucho más retrasado.

Algo de esta cuestión también puede verse en Batman vs Superman (2016), también de Snyder. Y, mucho antes, en toda la saga de X-men, con la pregunta sobre si los humanos y los mutantes pueden convivir. Recientemente, tenemos la crítica interesante de The Boys (Eric Kripke), donde los roles se invierten y los súper pasan a ser los malos de la historia. De nuevo, esto no anula la disputa entre el bien y el mal, que está en la base del género. Pero sí es una muestra de que la crisis de los superhéroes está dentro de su mundo, y no fuera. No va a venir algo más que derroque su reinado, van a caer por su propio peso.

Lo curioso es que esto último vale tanto para los personajes como para la industria en general. Si los superhéroes son cuestionados, es porque todo el entramado está llegando a sus límites. Por el momento, el mismo sistema ha sabido explotar esta tensión y generar algunas de las historias más interesantes. Pero, de nuevo, nada dura para siempre.

La nueva saga de Marvel acaba de comenzar con WandaVision y The Falcon and the Winter Soldier en Disney+. Mientras tanto, DC apuesta por una reconstrucción de su universo a partir del esperado semi-reboot de The Suicide Squad (James Gunn). Veremos si logran ofrecer algo novedoso para superar el agotamiento que, más temprano que tarde, llegará a un público que hasta el momento se mantiene fiel.

REVIEW – ELIZABETHTOWN: BÁSICOS, COLOR, ROADTRIP Y BUENA MÚSICA

REVIEW – ELIZABETHTOWN: BÁSICOS, COLOR, ROADTRIP Y BUENA MÚSICA

Elizabethtown (2005) es la típica comedia romántica en la que el chico lindo que tiene problemas se enamora de la chica linda. Pasó sin pena ni gloria por las carteleras pero tiene algunas cosas interesantes.

Orlando Bloom interpreta a Drew Baylor, en su primer papel importante fuera de las sagas El Señor de los Anillos (2001, 2002 y 2003) y Piratas del Caribe (2003, 2006 y 2007). Y lo único que podemos destacar de él en Elizabethtown es el mensaje que nos deja.

Un diseñador de zapatillas dedicado a su trabajo se da cuenta, con la muerte de su padre, que postergó momentos importantes de su vida, sin compartirlos con su familia. Ese es el mensaje, vale mucho para los tiempos que corren.

En su viaje a Elizabethtown, Kentucky, para buscar los restos de su padre, Drew conoce a Claire (Kirsten Dunst), una azafata con una visión de la vida muy particular. Y en ella y su styling nos vamos a enfocar. Lo interesante de todos sus looks es cómo con pocos elementos, básicos, accesorios y un poco de color, podemos hacer mucho.

LA CHICA DEL GORRO ROJO Y SU TRENCH CODE

El vestuario de Kirsten Dunst en Elizabethtown es una clase de cómo lograr un outfit destacado con solamente dos o tres ítems. Tenemos permiso para robarnos estas ideas.

Una vez que deja su uniforme de azafata, Claire tiene un look descontracturado en el que hay tres prendas que se destacan en toda la película: un trench coat, un bolso naranja y un gorro de lana rojo, que es EL accesorio protagonista.

El Trench es la prenda básica que todos, y no me refiero solamente a mujeres, deberíamos tener en nuestro guardarropa, y lo usamos no solamente en días de lluvia. ¡Va con todo! En este caso vemos cómo podemos acompañar un look muy formal y bajarlo un poco con un trench.

Claire acusa venir de una entrevista de trabajo luciendo un vestido azul muy ajustado, tacos rojos y nuestra prenda básica que acompaña y hace que el outfit sea un poco más apropiado para usar de día. El otro detalle es el bolso naranja que le da el toque urbano y de color.

ELIZABETHTOWN: Kirsten Dunst con un vestido azul muy formal.

ELIZABETHTOWN: Kirsten Dunst, el trench y un look más informal con el mismo vestido azul.

UN TOUCH DE COLOR, LA CLAVE PARA SER PROTAGONISTA

El bolso naranja es otro de los destacados en los outfits de Claire en Elizabethtown. Lo vimos anteriormente colgado al costado de ese vestido azul. Y con el trench.

En otro pasaje de la película, con ropa distinta pero en los mismos tonos, ese maxi bolso usado como bandolera también aporta un toque llamativo. Pollera floreada, remera básica blanca, cárdigan azul y le sumamos color y textura con el bolso cruzado.

ELIZABETHTOWN: El bolso naranja cruzado como bandolera, el toque de color para un look sencillo de Kirsten Dunst.

Sin embargo, el accesorio que se lleva todas las miradas en Elizabethtown es el gorro rojo de lana. Kirsten Dunst lo usa en un par de ocasiones y realmente es hipnótico. ¿Por qué?  Porque nada de lo que tiene puesto le saca el protagonismo.

Prendas básicas, colores neutros, alguna que otra estampa y nada más. El gorro rojo sobre esa cabellera rubia es todo lo que necesitamos. Y si no, veamos.

ELIZABETHTOWN: El gorro rojo es el gran protagonista del outfit de Kirsten Dunst.

ELIZABETHTOWN: Color + una prenda básica, infalible look de Kirsten Dunst.

Definitivamente son looks que cualquiera de nosotras podría usar, no necesitamos mucho y acá tenemos varias opciones para combinar un mismo accesorio. Este es un review distinto para saber que siempre hay cosas que se pueden rescatar de una película.

LO MEJOR DE ELIZABETHTOWN, ROADTRIP Y BUENA MÚSICA

Y para hablar de lo mejor que tiene Elizabethtown, hablaremos de música. Y de un maravilloso roadtrip por el centro de los Estados Unidos.

De principio a fin el soundtrack de la cinta no tiene desperdicio. La música original fue compuesta por Nancy Wilson. Y además hay una mezcla perfecta de clásicos en la que escuchamos a Tom Petty, Elton John, U2, Lindsey Buckingham, Ryan Adams, My Morning Jacket, entre otros.

No es, acaso, Learning to fly (Tom Petty and The Heartbrakers) una canción que escucharías en un roadtrip? Definitivamente.

Una de las cosas que Claire le dice a Drew en la película es que todos deberíamos hacer un roadtrip alguna vez en nuestra vida. Y tiene razón. Agarrar el auto, buena música y emprender el viaje.

Orlando Bloom se sumerge en un viaje de 42 horas que lo lleva desde Elizabethtown en Kentucky hasta Oregon. Con un mapa (Claire Style) que tiene varios puntos atractivos donde parar. Historia pura, pequeños monumentos, hermosos paisajes y una bifurcación que lo lleva a encontrarse con the girl in a red hat.

OKUPAS LLEGA A NETFLIX A 20 AÑOS DE SU ESTRENO

OKUPAS LLEGA A NETFLIX A 20 AÑOS DE SU ESTRENO

Hay películas y series que, por alguna circunstancia más o menos clara de su historia, pasan a ser de culto. Puede ser por el contenido de lo que narran, por la forma o por algo externo que les da cierta mística. Nunca se sabe muy bien por qué pasa, pero pasa. Y es así como ciertos productos audiovisuales se ganan ese estatus, con su correspondiente tribu que los banca a pesar del paso de los años. Si queremos hablar de la serie de culto argentina por excelencia, esa es Okupas. A veinte años de su estreno, Netflix confirmó que pronto podremos verla en su plataforma.

Un tuit de CheNetflix, la cuenta argenta de la popular compañía, sacudió a los fanáticos. Si bien ya se sabía que el proyecto estaba encaminado, el video tráiler que empezó a circular en las redes reavivó la fantasía de volver a ver Okupas, esta vez en HD. Los tiempos cambiaron, la tecnología avanzó muchísimo, pero la serie ideada y dirigida por Bruno Stagnaro (Un gallo para Esculapio) sigue siendo muy actual.

LA MARGINALIDAD EN LA TV

Para ponernos en contexto, cuando se estrenó Okupas en el año 2000, la televisión argentina estaba ocupada en otros asuntos. Las series de la época estaban protagonizadas por personas de clase media o media-baja. Se intentaba mostrar la cotidianeidad con esa suerte de costumbrismo medio inocente. Intencionalmente o no, la realidad de los barrios populares quedaba fuera de la tevé. Okupas llegó para mostrar algo que permanecía oculto en las ficciones de los medios masivos: la marginalidad.

Bruno Stagnaro venía de hacer Pizza, Birra, Faso (1998), una película bastante disruptiva, que tuvo muy buenas críticas. Hecha con muy bajo presupuesto, recibió varios premios y es considerada un exponente del Nuevo Cine Argentino. Muchos de los motivos o temas que trataba en la película son retomados en Okupas. Robos, pungas, pibes callejeando en las calles de Buenos Aires, drogas, bardo. Locaciones reales, espacios de las calles de la ciudad, actores que no eran profesionales que se sumaban a la filmación. Algo así como un Neorrealismo argentino. Y es que el realismo de la serie es impactante. Tanto las actuaciones como los escenarios buscan reflejar de manera fiel la vida de estos jóvenes marginales.

RELIDAD O FICCIÓN

Okupas narra la historia de un grupo de amigos que viven en carne propia lo más crudo de la vida en la ciudad. Ricardo (Rodrigo De la Serna) es un pibe de clase media que dejó el estudio y no tiene trabajo. Su prima le ofrece cuidar un caserón que estaba ocupado y fue desalojado, para que los ocupantes no se vuelvan a meter. Para ayudarlo a cuidar la casa, Ricardo llama al Pollo (Diego Alonso) y luego se suman el Chiqui (Franco Tirri) y Walter (Ariel Staltari). A partir de ese momento, los cuatro se van a ir metiendo cada vez más en el submundo de Buenos Aires, al que Ricardo es bastante ajeno.

OKUPAS

OKUPAS

El único actor conocido hasta ese momento era Rodrigo de la Serna, quien antes de Okupas había participado en varias series nacionales de la época. El resto eran, o bien del under, como Diego Alonso y Ariel Staltari, o directamente nunca habían actuado. Es ya famosa la anécdota del casting de Dante Mastropierro, cuando fue seleccionado para el papel del Negro Pablo. Tenía que representar un asalto en plena calle, entonces Dante le consultó a Stagnaro si la escena sería de día o de noche. El director no entendía cuál era la diferencia, a lo que Dante le contestó: “de día te voy a robar de una manera y de noche te voy a robar de otra”.

NUEVA MÚSICA, MISMA ESCENCIA

La bomba de Netflix fue muy bien recibida por los fanáticos de la serie, aunque no todas son buenas noticias. Es que, si bien vamos a poder disfrutarla en muy buena calidad, no vamos a contar con la banda de sonido original. En su momento, no había una reglamentación tan estricta con respecto al copyright, por lo que la serie fue musicalizada a gusto de los realizadores. Temas de Sumo, los Redondos, Almendra, Pescado Rabioso. Incluso de los Beatles o de los Rolling Stones. Estos últimos son quizás los más problemáticos a la hora de reponer la serie, ya que los derechos de autor resultarían carísimos. Por eso, en el regreso de la serie, Netflix tomó la decisión de rehacer la banda de sonido. El encargado fue Santiago Motorizado (El mató a un policía motorizado), quien compuso varios temas para volver a musicalizar Okupas.

Pese a esto, sin dudas se trata de una excelente noticia. Ya sea que la hayas visto en su momento y quieras revivirla, o que tengas la oportunidad de acercarte por primera vez, es imposible no sentirse movilizado por esta obra. Okupas nos dejó una gran variedad de novedades, que difícilmente se hayan podido igualar. Desde las escenas con mayor tensión e incomodidad de la historia de la televisión argentina, hasta las frases más ocurrentes que, aún hoy, siguen resonando en el público.

DE ‘DAWN OF THE DEAD’ A ‘ARMY OF THE DEAD’

DE ‘DAWN OF THE DEAD’ A ‘ARMY OF THE DEAD’

Zack Snyder es uno de esos directores que marcan un estilo autoral muy propio, con grandes aciertos en películas como 300 y Watchmen, y algunas otras olvidables como Sucker Punch. Últimamente, estuvo en boca de todo el mundo con la llegada de su corte de Justice League, luego de una historia más que problemática. En los próximos días saldrá a la luz en Netflix Army of the Dead, donde podríamos decir que regresa a sus orígenes: los zombis. A la espera del estreno, vamos a recordar Dawn of the Dead, aquella opera prima que lo posicionó como director.

REMAKE CON EL TOQUE SNYDER

En el año 2004, Snyder hizo su debut en la gran pantalla con Dawn of the Dead. Se trata de una remake de la película homónima de 1978 escrita y dirigida por el gran (me pongo de pie) George Romero. Aunque, como suele suceder, no se trata de una adaptación exacta de aquella. La primera diferencia notable que vemos tiene que ver con la movilidad de los muertos vivos. En la original, y en casi toda la historia del género, los zombis eran seres obstinados, pero lentos y torpes. Prácticamente se arrastraban. Eso cambió a partir del 2002, cuando Danny Boyle presentó su 28 Days Later y sentó las bases de la reinvención del género.

DAWN OF THE DEAD

DAWN OF THE DEAD

Por supuesto, a Snyder le viene al pelo este comportamiento irascible y frenético de los zombis para poner en marcha su maquinaria de acción. Una energía salvaje y brutal, llena de sangre y violencia, será el motor del relato. Incluso, por momentos ese vértigo se lleva puesto al guion, generando algunas incongruencias que, entre las corridas por sobrevivir y la matanza de los no-muertos, pasan de largo. La paranoia que se vive en todo momento y el peligro inminente, crean la atmósfera de Dawn of the Dead desde el comienzo hasta el último segundo.

LA IMAGEN DEL CAOS

La fórmula clásica de un grupo de sobrevivientes que se refugia y debe resistir el ataque de los zombis, en este caso se desarrolla en un gran centro comercial. Nuestra protagonista es Anna, interpretada por Sarah Polley (My Life Without Me), una enfermera que, de la noche a la mañana, se despierta en el medio del apocalipsis. Tras escapar del primer ataque, se va a encontrar con Kenneth, un policía  representado por Ving Rhames (Pulp Fiction). Juntos van a recorrer la ciudad hasta conocer al resto de los personajes que los guiarán hasta el shopping, que usarán como refugio.

Hay varios momento icónicos por su impacto visual (algunos lo llamarán efectismo) como pueden ser la escena del nacimiento o la llegada en carretilla de la señora herida. Pero sin dudas lo más avasallante son los planos panorámicos, donde la escena se nos muestra con cierta distancia. Ya sea desde la altura o la lejanía, el escenario cargado de destrucción y muertos vivos por doquier refleja esa visión desoladora del mundo. Visión muy clásica de Snyder, en lo que vendría luego de Dawn of the Dead. La contundencia visual del caos desatado es uno de los puntos más fuertes de la película.

DAWN OF THE DEAD

DAWN OF THE DEAD

EL EJÉRCITO DE LOS MUERTOS

El guion de James Gunn (Guardians of the Galaxy) es sólido en cuanto a la adaptación de la original de Romero. Si bien tiene algunas fisuras (lo del perro es inexplicable), la actualización que hace del clásico es correcta. Los personajes son bien arquetípicos, pero eso no es un problema en este tipo de películas. De hecho, el grupo funciona porque cada uno ocupa su rol, bien definido.

Dawn of the Dead, tanto la original como la remake, son una crítica a la sociedad de consumo norteamericana. La elección de Romero de situarla en un centro comercial es una muestra clara. La versión de Snyder ofrece varias cosas interesantes: acción frenética, mucha sangre e imágenes impactantes. Es un gran exponente del género zombi, que ha ido creciendo desde entonces. Para muchos, es considerada la mejor película del director. Esperemos que pueda superarse a sí mismo con Army of the Dead.

THE BAD BATCH Y LA ESENCIA DE STAR WARS

THE BAD BATCH Y LA ESENCIA DE STAR WARS

The Bad Batch, la nueva serie animada de Star Wars para Disney +, reúne varios elementos que la convierten en imprescindible para cualquier fanático de la franquicia.

Producida por Dave Filoni (The Clone Wars, Rebels y The Mandalorian) y Brad Rau (realizador de la película que dio origen a la serie animada Star Wars: The Clone Wars), The Bad Batch contará con un total de 14 episodios.

El primero de ellos, ‘Aftermath’, tuvo su lanzamiento especial el 4 de mayo, fecha en la que se celebra el día de Star Wars y contó con una duración de 75 minutos. Por su parte, el segundo capítulo, ‘Cut and Run‘, llegó el viernes 7 de mayo con la duración promedio de una serie animada de Star Wars: 31 minutos.

Antes de continuar hablando sobre lo bueno de esta nueva serie animada, ¿Qué les parece si nos adentramos en la historia que dio origen a este singular grupo de personajes?

THE BAD BATCH EN THE CLONE WARS

La serie animada Star Wars: The Clone Wars contó con un total de 7 temporadas. Su historia transcurre entre los episodios 2 y 3 de la trilogía de precuelas.

El primer episodio se emitió a finales de 2008 y sufrió un importante receso al término de su sexta temporada a principios de 2014. Luego de la compra de Lucasfilm por parte de Disney +, se anunció la emisión de su séptima y última temporada para febrero de 2020.

Durante la emisión de la temporada 6, Dave Filoni ya tenía planificado la incorporación de The Bad Batch a la serie y las primeras versiones de los episodios protagonizados por estos personajes pudieron verse en la Star Wars Celebration de Anaheim en 2015.

Sin embargo, no fue hasta el estreno de la temporada final que pudimos conocer a Hunter, Wreckler, Crosshair y Tech. Para hablar del quinto miembro de The Bad Batch tendremos que desarrollar un poco de contexto.

The-Bad-Batch-Clone-99

DETRÁS DE LOS CLONES

A lo largo de The Clone Wars hemos descubierto que, a pesar de sus similitudes físicas, todos los clones son diferentes entre sí. Comenzando por el Comandante Cody (a quien podemos ver en las precuelas) o el Capitán Rex, son varios los Troopers que se convirtieron en favoritos de los fans durante estas siete temporadas.

Es importante recordar que todos los clones fueron creados a partir del ADN de Jango Fett (Episodio 2: El Ataque de los Clones). Varios de ellos, fueron sometidos a experimentos y alteraciones genéticas para optimizar algunas de sus características.

The Bad Batch surge como resultado de estas mutaciones convenientes que los convierten en un equipo de élite con problemas para respetar la cadena de mandos pero una gran efectividad sobre el campo de batalla.

Además, su nombre real, Fuerza Clon 99, constituye un homenaje a otro personaje que conocimos en The Clone Wars.

El Clon 99 sufrió alteraciones genéticas que le impidieron convertirse en un soldado por lo que tuvo que servir en Kamino desempeñando tareas de mantenimiento y  limpieza. El arco de 99 puede verse en los episodios 1 y 2 de la tercera temporada de The Clone Wars.

En estos episodios centrados en los clones, también conocemos a un Trooper que será importante en el arco de The Bad Batch: CT-21-0408, también conocido como Echo.

EL QUINTO MIEMBRO DEL ESCUADRÓN

Al mismo tiempo que la serie nos presenta al Clon 99, conocemos a un escuadrón compuesto, entre otros cadetes, por Echo quien más adelante se convertirá en un miembro del Escuadrón del Capitán Rex.

En los episodios 17, 18 y 19 de la tercera temporada es dado por muerto y solo regresa a la serie varios años después. El arco argumental que introduce a The Bad Batch en The Clone Wars, narra el rescate de este Clon que fue secuestrado por el ejército separatista.

Echo sufrió varios experimentos. Sus implantes tecnológicos lo diferencias de los clones regulares y lo hermanan con The Bad Batch. En consecuencia, se une a la Fuerza Clon 99.

STAR WARS: KNIGHTS OF THE OLD REPUBLIC PODRÍA REGRESAR

The-Bad-Batch-Personajes

THE BAD BATCH: LA SERIE

La serie fue anunciada junto con muchos otros programas y películas relacionadas con Star Wars en el Disney Investor Day del 13 de julio de 2020. La gran sorpresa, además de la serie en sí misma, fue que se encontraba prácticamente terminada y hasta estrenaron el primer teaser.

Una de las claves de este nuevo show es que la narrativa se mantiene en paralelo a los grandes acontecimientos de las películas. De hecho, una de las grandes dudas que surgieron sobre estos personajes fue lo que sucedería en el momento de activar el Protocolo Clon 66.

No hace falta ver más de cinco minutos del primer episodio de The Bad Batch para ser testigos de este momento. Ver la Orden 66 desde otra perspectiva genera muchas ganas de conocer el futuro desarrollo de los acontecimientos.

Además, en paralelo al recorrido de la Fuerza Clon 99, conocemos la organización del Imperio en el instante posterior a ganar la guerra. De esta manera, nos convertimos en testigos de pequeños acontecimientos que han quedado fuera de las películas.

¿Cómo afecta a las personas comunes de la Galaxia la caída de la República y el ascenso del Imperio? ¿Qué piensan estos sobre la desaparición de los Jedi?

Estas son algunas de las preguntas que encontrarán respuesta en los primeros episodios de The Bad Batch.

MITOLOGÍA PROPIA

El primer episodio de The Bad Batch comienza con el logo de la serie surgiendo por debajo de la imagen de The Clone Wars, dejando clara la continuidad entre ambas.

Fiel a todos los productos desarrollados por Dave Filoni, elabora narrativas a través de diferentes elementos tal vez olvidados en la mitología de Star Wars. A partir de allí, construye un argumento propio que lleva a los miembros de la Fuerza Clon 99 alrededor de toda la galaxia.

Saw Guerrera (The Clone Wars), Wilfuff Tarking (Episodio 4/The Clone Wars) y Fennec Shand (The Mandalorian), son algunos de los personajes que tendrán participación en la serie. De hecho, dos de ellos lo hacen en los primeros episodios.

Además, en diferentes líneas de diálogo, se citan acontecimientos que también han sido referenciados en series como The Mandalorian, Rebels o Resistance.

En consecuencia, la aparición de The Bad Batch en el universo funciona como una pieza más en el enorme rompecabezas de esta gran mitología. Construyendo su propia identidad, resulta funcional en una narrativa mucho más grande.

¿ES NECESARIO SER UN EXPERTO SOBRE STAR WARS PARA DISFRUTAR DE ESTA SERIE?

Para nada. El único requisito para disfrutar de esta nueva serie es tener ganas de pasar un buen momento frente a la pantalla. Si hay algo que Dave Filoni sabe hacer bien es adaptar sus narrativas para que todos puedan comprenderlas.

No hace falta estar al tanto sobre la creación de los clones, las razones por las que se desarrolló la Batalla de Geonosis o los motivos por los que Palpatine decidió exterminar a los Jedi. La serie explica de manera efectiva la justificación de cada acto y se dedica a avanzar sin mirar demasiado hacia atrás.

The Bad Batch es una serie que le gustará tanto a entendidos como a neófitos así como a adultos y niños. El show ideal para disfrutar mientras aguardamos novedades sobre The Mandalorian y El Libro de Boba Fett.

Si ya viste The Bad Batch, contanos qué te pareció y cuáles de sus miembros son tus favoritos. 

10 JUEGOS DE STAR WARS PARA PASAR LA CUARENTENA

OSCARS 2021: NOMINADAS A MEJOR PELÍCULA

OSCARS 2021: NOMINADAS A MEJOR PELÍCULA

 Entre las nominadas a mejor película de los Oscars 2021 figuran grandes historias y propuestas. Por lo que la edición número 93 de los premios de la Academia, no sólo será una gran aventura experimental por las medidas que el contexto de pandemia exige, sino por el significado de los resultados que pueden llegar a ocurrir según quién gane la categoría mayor. Dos mujeres en la categoría de dirección. Dos óperas primas que toman riesgos, con historias que priorizan lo humano por sobre un bestial presupuesto. La inclusión y adaptación son algunos de los tópicos tocados en los ocho películas que competirán por la estatuilla mayor. Conozcámoslas. de cerca.

LA JOVEN PROMESA FEMENINA

 ¿Podrías imaginarte la peor pesadilla de una mujer? Se pregunta Carey Mulligan disfrazada de enfermera, mientras mastica chicle harta de los hombres y todo su ejército de actitudes.

 Si la respuesta es no, su personaje Cassie, durante todo Promising Young Woman, nos obliga a hacerlo. Una adorable empleada de café, que combina colores pasteles a la perfección de día. Pero de noche,  usando todos los clichés patriarcales como armas a su favor, busca respuestas  y venganza  por la pérdida de su mejor amiga Nina, víctima de abuso.

Pese a manejar una estética de casa de muñecas, de ahí la riqueza de sus contrastes, en la ópera prima de Emerald Fennell nada es color de rosa. Haciendo uso de himnos pop como Toxic de Britney Spears,  reversionados con violines siniestros, la directora se adentra en la violencia que sufren las mujeres sin caer en discursos panfletarios.

 El tono de comedia negra y el recurso de  planos detalles que engañan y hacen que nos adelantemos con imágenes erradas se apropian de la pantalla desde la primera escena. Una mujer vestida de oficina, que camina descalza con gotas rojas que caen de su brazo. Predecimos lo peor. Pero enseguida vemos que la sangre no es sangre, sino Kétchup y que los hombres del otro lado de la calle inmediatamente son puestos en su lugar. Y si sumamos que es rubia, inmediatamente se respira Kill Bill en el aire.

 Cassie nunca está ida. Cada vez que se deja caer en manos de un hombre, jugando con la idea de la vulnerabilidad femenina a altas horas de la noche, es donde mayor control tiene. Ese es su plan mayor hasta llegar al responsable de la pérdida de su mejor amiga. De hecho son los hombres los que están vulnerables, cuando enseguida el cuerpo de nuestra actriz de un giro, justo antes que ocurra el peor escenario, y cargado de sarcasmo nos vuelve a descolocar con una reflexión cruda.

 La historia de Cassie nos habla de un duelo inconcluso, a la que solo ella pareciera buscar respuestas. Ella teniendo que conformarse con un estilo de vida, dejando atrás todas sus metas, por no poder avanzar. Pero también nos habla del prejuicio y la filosofía de algo habrá hecho de un sistema que revictimiza a las víctimas.

Que Relatos como el de Promising Young Woman, este compitiendo en la categoría “Mejor Película” y permitámonos la redundancia, prometen mucho.

TODO EL MUNDO ESTÁ MIRANDO

 La obra de Aaron Sorkin se caracteriza por su peso político. Y su película para Netflix, The Trial of the Chicago 7 no es la excepción.

 La cinta está basada en la historia real sobre el juicio mediático de seis meses, en el que siete activistas que buscaban detener la guerra de Vietnam fueron acusados de incitar los disturbios en la convención demócrata de 1968. Otro caso más de justicia institucional e inocentes siendo escudo de tensiones políticas.

 Valiéndose de un gran elenco, uno de los más númerosos dentro de las nominadas, capaz de estar a la altura de los diálogos ágiles del director, la película logra construir la tensión de un tribunal y las frustraciones de jóvenes que buscan cambiar el sistema mientras luchan porque el sistema no los cambie.

 Vale destacar la dupla Eddie Redmayne y Sacha Baron Cohen en la construcción de dos líderes de la justicia social, pero de recorridos opuestos. Mientras que Redmayne caracteriza al letrado Tom Hayden, preocupado por las formas, el personaje de Cohen es la adrenalina del hipismo. Casi en sintonía con otro de sus papeles, el ácido pero siempre acertado Borat, Sacha interpreta a Abbie Hoffman que se sirve del stand up para llegar a las masas.

Sus distintas formas de concebir la revolución, los encontrarán en grandes momentos de reproches y por ende de grandes reflexiones. “No Iremos a la cárcel por lo que hicimos sino por lo que somos”.

 Pese a que el juicio duro 6 meses, la pesadez de los acusados no se transmite al espectador. Sus dos horas de duración, transcurren con gran ritmo. Intercalando con imágenes de archivo y flashbacks a los días de la Convención, donde se vive el clima de época, y cortes al presente en el juzgado, la cinta nos permite ir reconstruyendo los hechos a partir de distintos testimonios.

 Existen varias frases de la película que pueden traerse al presente y funcionar a la perfección. Que evidencian la  actualidad de este tipo de historias. Cargadas de racismo y negociaciones entre instituciones que deberían ser imparciales. Tal vez la más acertada en función de esta nota en función de las nominadas, sea la que un acusado manifiesta el primer día del juicio “Son los premios Oscars de la Protesta”.

LA CARRETERA COMO HOGAR

 De la mano de Chloé Zao, Nomadland probablemente sea una de las grandes favoritas para llevarse la estatuilla mayor en los Oscars. En la candidata a mejor película, la ya premiada Frances McDormand interpreta a Fern, la protagonista de esta historia sobre ruedas.

 Nomadland sigue a esta viuda, que decide dejar atrás sus raíces para adentrarse en las carreteras norteamericanas y dar comienzo al estilo de vida que pese a ser duro es el que más le cierra: el nómada.

 En su día a día, Fern se enfrenta con cotidianeidades como cocinarse algo caliente en su pequeña cacerola cuando climas como las heladas de Dakota del Sur la envuelven. Se las debe ingeniar para aprovechar lo que más pueda ese espacio trasero de su van, su hábitat natural cuando no está en el volante. Pero también Fern debe enfrentarse con momentos más grandes que vaciar un balde que funciona de baño.

 La situación laboral en Estados Unidos es delicada. La placa inicial de la cinta lo adelanta, indicando que fábricas de yeso están cerradas por falta de demanda. Y nuestra protagonista lo vive en carne propia. Paseándose por trabajos estacionales, desde embalar cajas en Amazon, a acomodar piedras en tiendas de artesanías al borde de la ruta, Fern es un animal de trabajo. Necesita hacerlo para no pensar. Como se nos revela al confesarse con una amiga del camino, mientras le hace un corte de pelo: gran parte de su tiempo pasa recordando a su marido.

 Mediante imágenes de una inmensidad tremenda, ya sea por el paisaje en sí mismo o por la sensibilidad que una simple mirada hacia estos pueda transmitir, Nomadland conmueve sin decir mucho.  A Fern la entendemos por el cansancio en su rostro, por sus silencios.

Como adelanta el libro de Jessica Bruder en el cuál la cinta se basa Nomadland: Surviving America in the Twenty-First Century la historia de Fern y de los otros personajes que no recorren las rutas  sino que siembran historias en cada kilómetro recorrido es de supervivencia. Sobrevivir dentro de un sistema de filosofía descartable, que margina y no ampara en ningún aspecto.  Donde si no sos útil, debes huir donde no molestes.

 Con una investigación e inclusión de nómadas reales, como Bob Wells, la película nominada nos habla de aquellos que son dejados atrás en esta carretera fantasma con reglas de oferta y demanda a través de su propia filosofía. Sin ficcionalizarlos para volverlos más estéticos. En cada encuentro que Fern vive, se nos abre una ventana a esta filosofía de vida. Los campings como refugio, el donarse objetos y revivir a través de ellos las propias historias.  

 La obra de Chloé  Zao, no solo emociona sino que nos recuerda que por más kilómetros que uno pueda recorrer, la libertad no se siente como tal sino es compartida.

UN RELATO SOBRE ECHAR RAÍCES

 Que entre las nominadas a mejor película, estemos viendo una historia sobre inmigrantes coreanos, hablada en coreano, no hubiera sido posible sin el fenómeno Parasite (2019) del año pasado. La multipremiada cinta de Bong Joon-ho no solo confirmó la mala predisposición por leer subtítulos de los americanos sino que acomodó el terreno para que  el talento por fuera de los estándares y narrativas de Hollywood comience a ser tenido en cuenta.

 Es así que Minari, una película pequeña de la productora independiente A24, basada en la infancia de Lee Isaac Chung, su director, llega a competir como Mejor Película en los Oscars 2021.  

 El Minari es una hierba coreana, que crece en cualquier tipo de terreno y es utilizada para múltiples usos. No es casual entonces, que el título de la cinta surja partir de esta planta con gran poder de adaptación.

 Corren los años 80, pleno boom migratorio de coreanos a América, y la familia Yi decide establecerse en Arkansas en busca de un mejor futuro. Y si hay algo que deberán hacer, para salvar la integridad de su familia, es adaptarse.

Jacob, el líder de la familia interpretado por Steven Yeun deposita todos sus ahorros, y esfuerzos, en la construcción de una granja especializada en productos coreanos.  La idea de un futuro mejor, trabajando una tierra propia lo entusiasma pero no así a su mujer Monica. Que de entrada le cuesta aceptar que un remolque en el medio de la nada, será su hogar. El modelo de cuatro, es completado por sus dos hijos David y Anne.  David es el que más conocemos. Alan Kim se encarga de darle vida al personaje, que a pesar de su problema cardiaco, posee una vitalidad y ocurrencia contagiosa.

 Mientras se las ingenia para que sus cultivos no se sequen, Jacob debe hacerle entender a su mujer que las cosas van a mejorar pero que llevan tiempo, como el crecimiento de una planta. Para calmar las aguas, aparece el gran corazón de la película: la abuela Soonja. Interpretada por la actriz Youn Yuh-jung, que no dejó una estatuilla sin recoger en la carrera de premios, esta abuela no es nada parecido al modelo que David tiene de una.

 A través de él, vemos como el modelo americano con marcas, personajes de tv e incluso modelos de familia, se hace carne en los más chicos. Al punto tal que el pequeño no puede entender como Soonja se pasea en calzones y no hornea galletas como “todas” las abuelas.

 Minari más que hablar del sueño americano, habla de la familia. De distintas maneras que hay de preocuparse por la misma. Jacob desde el lado económico, Monica desde la contención. De cómo el desafío de mudarse a una cultura totalmente distinta a la de uno, es imposible si nuestro faro de referencia , nuestra idea de hogar sin importar donde estemos, que es la familia tiene problemas.

 Por eso la abuela, es tan esencial en la historia. Es la que trae el Minari, esa raíz que vuelve a unir los vínculos. A recordarnos que no hay fórmulas mágicas, como el sueño americano del querer es poder. Hay personas, de ahí el gran corazón de la película, haciendo lo que pueden con las condiciones que les toca vivir. Adaptándose en la medida justa sin perderse en el camino.

SENTIR EL SILENCIO

 Sound of Metal más que una película, es una experiencia sensorial.  La ópera primera de Darius Marder utiliza todas las herramientas técnicas, como también la destreza de sus actores para transmitirnos cómo se siente la ausencia de sonido. Trabajar con la idea de restricción no es algo fácil. Y más si hablamos de algo visual como es el cine. ¿Cómo mostrar algo que no está? Sin embargo, la película no solo lo logra sino que también construye una historia sensible sin abusar de las emociones.

 Sound of Metal se adentra en la vida de Ruben, interpretado por un enorme Riz Ahmed, que de la noche a la mañana pierde el sentido del oído. Este accidente puede alterar a cualquiera, pero si hablamos de un músico la pérdida es inimaginable. Sobre todo para alguien como Ruben, que no conoce otra vida por fuera de los tours, que tiene con su banda de rock pesado junto a su novia Lou, una bastante ignorada Olivia Cooke. Vínculo muy interesante en el que dos adictos intercambian una adicción por otra: las drogas por la dependencia el uno del otro.

 Con su estilo de vida a la  deriva, el costo de la operación para que Ruben vuelva a oír la vuelve imposible. Es así que entra en contacto con una comunidad de sordos y adictos, que le brindará contención y varias lecciones de vida. En este centro de recuperación, aparece el corazón de Sound of Metal, Paul Raci. El líder de la comunidad que recibe a Ruben. Un actor que siente que tuvo años de preparación sin saberlo, debido a que fue interprete de sus padres sordos, gran parte de su vida.

 Riz Ahmed  aprendió a tocar la batería, lenguaje de señas y sobre todo a empatizar. Sabiendo que su personaje no sería para nada como él, se adentró en una tarea de preparación física cargada de respeto. Utilizó gran parte del tiempo bloqueadores de sonido, para lograr una interpretación lo más genuina posible. Sin la escucha todos los demás sentidos se activan. Una reflexión muy valiosa por parte del equipo fue “La escucha no es solamente con los oídos sino con todo el cuerpo

 Sound of Metal nos enseña a sentir la energía de la otra persona, a prestar atención a todo lo que nos habla más allá de las palabras.  Y con ese plano final, el sonido del silencio. 

LAS DOS CARAS DE LA REVOLUCIÓN: SU MESÍAS Y JUDAS

 La película de Shaka King  Judas and the Black Messiah, trae la violencia policial al centro de la conversación.  A un año del asesinato de George Floyd, tan significativo para el movimiento Black Lives Matter, recuperar este tipo de relatos emociona hasta la última fibra.

 Nuestro Mesías es Daniel Kaluuya, el gran orador y líder de los Panteras Negras de Chicago Fred Hampton, el cuál fue asesinado por agentes del FBI. Suceso que no solo perjudicó al movimiento sino que evidencia la impunidad de las fuerzas de seguridad movilizadas por de la idea de supremacía blanca antisocialista. La agrupación que heredó la lucha de los líderes afromaericanos como Malcom X, y Martin Luther King, distinguida por sus boinas y uniformes negros los denomina como cerdos.

 Lakeith Stanfield es nuestro judas. Su personaje William O’Neal, se infiltra en las Panteras Negras, tras haber hecho un trato con el FBI. Ser informante a cambio de no ir a la cárcel por robo de autos. A medida que va conociendo las dinámicas y códigos de sus hermanos panteras, pero también la sed de sangre de la policía un conflicto interno comienza a aparecer. Sumarse a la causa de su propia comunidad, o salvar su pellejo.  La cinta construye a la perfección el clima de persecución y alianza entre bandos que buscan la revolución del pueblo. Mensajes con lenguajes encriptados para dividir grupos, convocatorias en las calles, y el sentimiento de morir por la causa que un líder del calibre de Hampton estaba dispuesto a asumir.

Valiéndose de la recreación y uso de archivo de la histórica entrevista que realizó años después William O’Neal Eyes On The Prize II: America At The Racial Crossroads, Judas and the Black Messiah toma un hecho histórico para hablarnos de problemáticas del presente.

Esta película, junto a The Trial of Chicago 7, son las dos nominadas a mejor película que comparten contexto histórico.

LA TRAGEDIA DEL TIEMPO

 Otra de las nominadas a mejor película es The Father. Su director Florian Zeller adapta su propia obra de teatro Le Père. En ella nos adentramos en el vínculo entre padre e hija, afectado por el padecimiento de Alzheimer del primero.

 Que Anthony Hopkins sea quien nos guíe por este viaje claustrofóbico donde ninguna parada es segura, cuando tu propia mente confunde la realidad, no es mera casualidad. El papel fue pensado específicamente para él cuando la idea de llevar la obra a la pantalla grande surgió. 

 Su personaje Anthony, va perdiendo control de su vida, y la presencia de una ayudante en su rutina diaria es urgente.  Ver como se escapa lo que siempre estuvo ahí y no poder hacer nada al respecto, es el duelo que su hija, Olivia Colman padece durante las dos horas de película. El minimalismo de sus gestos, miradas y silencios retenidos, construyen con exactitud la difÍcil decisión de no poder ayudar más a alguien, porque simplemente no está en uno.

 Puertas que se abren, caras que parecen familiares pero terminan no siéndolo, objetos banales pero que representan todo como un reloj, son algunos paradas en este recorrido por la pérdida del yo, cuando estas enfermedades se apoderan de nuestro bien más preciado: los recuerdos.

Hopkins nuevamente da una interpretación magistral, con brotes de energía y espasmos de histrionismo que rápidamente se apagan devolviéndonos la fragilidad propia de la vejez. 

 LA CONSTRUCCIÓN DE UN CLÁSICO

Si el domingo 25 de abril, Mank no recibe alguno de los diez Oscars a los que está nominada, hay un logro que no se le puede discutir: homenajear al cine.

 La película de David Fincher si hay algo que hace, es tildar todos los ítems y debates que la atmósfera de la industria audiovisual alberga. Comenzando por el más reciente: la discusión estudios versus servicios de streaming, y las consideraciones y alcances que las producciones de una u otra fuente adquieren.

 Mank es la segunda de las cintas nominadas a mejor película perteneciente Netflix. Cuenta con todos los presupuestos para permitirse a través de un uso del blanco y negro, tipografía y vestuario recrear el cine de los años cuarenta.

 También se adentra en la puja entre creadores y estudios a la hora de mantener un guión lo más fiel posible a la idea original. Gary Oldman interpreta a Herman Mankiewicz ( Mank) quien con plazos de tiempo cada vez más acortados y bajo las demandas de Orson Wells debe adentrarse en el guionado de lo que será una de las películas con mayor peso en la historia del cine: El ciudadano Kane .

 Si de ciclos cinéfilos hablamos el hecho que Fincher haya sacado polvo a un viejo guión de su padre, para encarar la cinta, no puede omitirse.

PERSEVERA Y TRIUNFARÁS

Si hay algo que nos demuestran los protagonistas de las ocho cintas seleccionadas para competir como Mejor Película en los Oscars de este año es el poder de la perseverancia. Aun con todo un sistema cultural en su contra, los Yi logran mantenerse unidos. Ruben aprende a vivir con su nueva realidad, tras un viaje de crecimiento propio. Fern se despoja de todo para encontrarse a ella misma en la inmensidad de la carretera.

Hace años venimos reclamando mayor inclusión, historias de todos los rincones del mundo, visión de género y amplitud de estudios en las distintas categorías. El hacer ruido funcionó. Y hoy tenemos dos óperas primeras, dos directoras mujeres, y una historia coreano- norteamericana compitiendo. Con más o menos estatuillas, cada una de las nominadas a mejor película en los Oscars de este año. confirma que el camino hacia el cambio no está en los números, sino en la continuidad de los procesos.