THE LAST DUEL: SER VALIENTE ES COSA DE CHICAS

THE LAST DUEL: SER VALIENTE ES COSA DE CHICAS

Contar la verdad en un mundo de caballeros puede ser la batalla más difícil de todas. Y es la que elige Riddley Scott en The Last Duel, una película en la que vuelve a la arena de lucha con la excepción que esta vez el mayor acto lealtad debe darse con uno mismo y no con los altos rangos.

Dos jinetes con su lanza se enfrentan a muerte mientras la corte del rey disfruta del espectáculo. Es inevitable no remontarse a Corazón de Caballero, incluso uno de los retados, Le Gris (Adam Driver) lleva melena similar a la de aquel Heath Ledger torpe con armadura. Sin embargo la historia no se centrará en la destreza de estos dos hombres, sino en sus relatos. Uno miente, pero quien decidirá es Dios en lo que será para uno de ellos, el último duelo.

¿AJUSTE DE CUENTAS?

La verdadera trama, y donde el espectador realmente es atrapado, inicia con la presentación de los actos. Serán tres. 

Jean de Carrouges (Matt Damon), no tiene nada que perder, pues ya lo perdió todo. El señor feudal al que responde Conde Pierre d’Alençon (Ben Affleck) le arrebató a su gran amigo Le Gris, para que cumpla todas las responsabilidades que los lujos conllevan, pero que él no está dispuesto a cumplir. Los que antes eran camaradas y héroes de batallas ahora son deudor y acreedor. 

La competencia y distancia crecen entre ellos, mientras que los viejos tiempos se alejan. Cuando finalmente de Carrouges tiene la oportunidad de volver a ser alguien, casándose  con la hermosa Marguerite (con la dama, vienen las tierras)  la competencia con Le Gris, adquirirá un tinte personal que deja de ser cosa de hombres.

Presentado el mapa de personajes, aparece el gran acierto de The Last Duel: su narrativa. La película va y viene sobre los mismos cuatro momentos donde lo que cambia es la visión de quién los narra. Tres actos, tres relatos, tres verdades pero solo una se condice con los hechos. Mejor dicho el hecho: Marguerite, ahora de Carrouges, es atacada sexualmente.

THE LAST DUEL: DEL PAPEL AL PERSONAJE

La tríada hombre, mujer, hombre presente en los protagonistas también se traslada a los nombres detrás del guión de The Last Duel. Los viejos amigos Matt Damon y Ben Affleck, que se consagraron compartiendo pluma allá por los finales de los 90 con Good Will Hunting, abrieron la dupla a Nicole Holofcener en esta historia basada en hechos realesLa inclusión de Nicole garantiza que la película tenga el female gaze que el relato requiere. En palabras de la co-guionista El motivo por el que me sumé es que Matt y Ben no son mujeres. No es que no puedan escribir personajes de mujeres excelentes, hay muchos hombres que lo hacen, pero creo que eso era lo que yo podía aportar: mi perspectiva como mujer y una mirada y una voz diferentes

Damon, Affleck y Holofcener escribieron desde el lugar de Carrouges, Le Gris y Marguerite respectivamente. Según quién narra, los detalles de cada escena por más mínimos que sean, una mirada, una oración se ven modificados. Lo destacable de The Last Duel es que el cambio está dado por los matices e intenciones que cada actor provea y no por cambios escenográficos extremos. Si bien siempre son los mismos personajes, el acceso a ellos y sus modos de ser, dependerá de la versión que los tenga como protagonistas.

El relato de Marguerite probablemente sea el más importante de todos. El último duelo: Una historia real de crimen, escándalo y juicio por combate en la Francia medievales una investigación exhaustiva del caso en la que, Eric Jager, trabajó durante diez años. Según el autor, si no estuviera convencido de la verdad de Marguerite, el libro no hubiera ocurrido. La actuación de Jodie Comer es tan grande como la valentía de su personaje. Son varias las escenas que podrían servirle como clip en futuras premiaciones.  Ya demostró su versatilidad en acentos y su gran histrionismo. Pero en The Last Duel confirma su presencia actoral. Donde, pese a la fuerza de sus parlamentos, no tiene necesidad de levantar la voz para hacerse oír.

MASCULINIDAD (Y JUSTICIA) FRÁGIL

The Last Duel no solo recrea la época medieval con un diseño sumamente cuidado, sino también con un claro entendimiento de la influencia de la Iglesia tanto en el arte como en las conductas de los hombres. Estamos en el Medioevo, pero la desconfianza hacia el relato de una mujer, incluso de su amiga más cercana, son incómodamente actuales. “Lo que importa no es la verdad, sino el poder de los hombres” le dice la suegra a Marguerite en la escena más íntima entre ambas. No importa qué se diga, sino quién lo diga. 

La idea de que cuando se hiere a una mujer no se la daña a ella sino al honor de su esposo, sobrevuela todo el acto de Marguerite. Hasta aterrizar directo en nuestra conciencia, golpeándonos con el punto más alto del film: el juicio donde se decidirá el precio de su verdad.

Con todo en su contra, ella siempre se mantuvo firme. Si en la actualidad existe la frase no todos los héroes llevan capa, en el siglo XIV habrá sido que no todos los caballeros visten armadura. ¿Por qué no corset?The Last Duel conmueve, porque nos ubica en los primeros vestigios del feminismo. Donde tal vez no existía una palabra en latín para definirlo, pero sí mujeres que lo ponían en práctica sin saberlo. ¿Cómo? Con el arma más poderosa de todas: la verdad.

NO TIME TO DIE: LA ÚLTIMA – GRAN – MISIÓN DEL 007

NO TIME TO DIE: LA ÚLTIMA – GRAN – MISIÓN DEL 007

“Caras del pasado regresan, aún queda una lección por aprender” canta Billie Eilish con un tono de suspiro roto. La canción principal lleva el mismo nombre que la cinta No Time to Die, película número veinticinco en la franquicia James Bond y la última de la mano de Daniel Craig, encargado de introducir al 007 en el siglo 21.

Fiel a la fórmula, en esta entrega el agente deberá enfrentarse a un villano que pondrá su destreza, y sobre todo sus valores, a prueba. Pero al tratarse de una despedida éste no ocupará el centro de la escena.

NO TIME TO DIE

La batalla se dará entre el deber y el querer. Entre el mandato de un soldado y el sueño de un hombre común. Batalla donde todas aquellas piezas que fueron construyendo a un Bon que decide retirarse, con múltiples duelos encima, abrirán la puerta de nuevo a ese pasado que aún estando en la isla más paradisíaca y lejana de todas, nunca se puede dejar atrás.

THE MANY SAINTS OF NEWARK: LA PRECUELA DE LOS SOPRANO

No Time to Die parecía que no iba a estrenarse nunca. La pandemia reconfiguró no solo nuestra cotidianidad sino también la grilla de estrenos. La vía de estreno por streaming no significó una opción para todos. La misma no solo reduce la experiencia, sino también las posibilidades de recuperar presupuesto. Por lo que la enorme espera resultó, sin quererlo, y sobre todo en un título de esta escala, una estrategia de marketing. Durante el 2020 casi una vez por mes salía un anuncio de su estreno reprogramado. Casi jugando con la noción de tiempo de su título, la despedida de Craig se hizo esperar pero finalmente está con nosotros.

NO TIME TO DIE: EL PRINCIPIO DEL FIN

La última aventura del agente doble 0, comienza en el pasado. En una cabaña perdida en un bosque de nieve. Un paisaje que recuerda al de Los 8 más odiados (2015) de Tarantino. Donde la inmensidad y desolación de rogar por la propia vida en medio de la nada son la única posibilidad de supervivencia.

NO TIME TO DIE

Una máscara oriental partida por un tiro cubre la cara de nuestro asesino. Su voz es inconfundible. Se arrastra y se detiene en un tempo calmo pero escalofriante. A la voz de Safin, el villano de No time to Die, la oímos de forma muy similar en Mr. Robot, se trata de Rami Malek.

El blanco no solo combina con la nieve alrededor sino que revela la frialdad de sus actos. Tan solo la mirada de una niña a través del hielo se volverá el germen de una venganza postergada que teñirá toda la película.

NO TIME TO DIE

Rápidamente nos alejamos del crudo invierno para transportarnos al cálido verano italiano. Con sus calles de adoquín y carreteras sinuosas. Dentro del auto está aquella niña detrás del hielo. Es Madelaine Swan (Léa Seydoux) a quien conocimos en Spectre (2015). La enamorada de Bond pide que vaya más rápido. Siempre de piloto, con una calma y seguridad que seducen, el 007 responde: “¿Para qué hacerlo? Tenemos todo el tiempo del mundo”. 

Una vez más la idea del tiempo corriendo, solo que según quién mire el reloj sentirá que está a su favor o en contra.

NO TIME TO DIE: CUANDO EL PASADO TOCA LA PUERTA 

El pasado tocará la puerta por primera vez en la tumba de Vesper Lynd, la primera chica Bond de esta nueva era, a quien conocimos en Casino Royale. Bond decide visitarla para poder cerrar el duelo y poder comprometerse por completo en su nueva relación. 

Sin embargo, el compromiso en una relación viene de ambos lados. Un violento episodio en la visita del agente, probablemente la escena de acción mejor lograda de la película. Tiros, saltos en una moto de alta gama por las antiguas edificaciones estilo villa de Italia, desembocará en una  fuerte sospecha hacia Madeleine, a quien todos a lo largo de la cinta describen como la guardiana de secretos fundamentales.

Photo de Léa Seydoux - Mourir peut attendre : Photo Léa Seydoux - AlloCiné

Una despedida en un tren, y la promesa de que Madeline jamás volverá a ver al 007. Pero de nuevo “las caras del pasado regresan” en esta última misión no buscada.

Tras su retiro, el MI6 colocó a una nueva agente doble 0, Nomi (Lashana Lynch), personaje que servirá como punto para varios intercambios humorísticos y de competencia entre la nueva y el original 007. “Es solo un número”.

Ambos se encontrarán a lo largo del globo, en la misión de encontrar a un científico desaparecido responsable de la creación de un arma genética tóxica que, diseñada a gran escala, podría acabar con la población mundial.

M (Ralph Fiennes), James Bond y el mismo trámite de siempre, salvar el mundo.

LAS CARAS NUEVAS Y YA CONOCIDAS DE NO TIME TO DIE: 

La duración de la película no se hace cuerpo en absoluto. La variedad de paisajes contribuye a los cambios de tono de la historia. Con la breve aparición de Ana de Armas, en su Cuba natal, con el personaje de Paloma, una agente recién entrenada podemos ver la icónica imagen de Bond en su traje. Los diálogos que rozan la seducción, disfrazados de profesionalismo en el medio de una misión con la elegancia como pantalla.

Trailer de No Time To Die, ¡Ana de Armas rescata a Bond!

Luego, casi en un homenaje a El Silencio de los Inocentes (1991), Bond nuevamente es tocado en su pasado, en un interrogatorio mano a mano en una caja de vidrio con Ernst Stavro Blofeld, jefe de Spectre. Un Christoph Waltz, que maneja la escena desde la intención de su tono y mirada y se regodea al enervar al 007 haciéndole ver que a los secretos, no les pasa el tiempo. 

No Time to Die Photos: Daniel Craig Returns as 007

Si bien como última misión el villano de Malek, refugiado en su jardín de veneno, puede resultar débil y no muy convincente, la interpretación de Craig al servicio de la extorsión emotiva que éste le realiza, es el cierre perfecto para coronar al Bond más humano de todos.

EL LEGADO DE DANIEL CRAIG 

A lo largo de las cinco misiones que Craig tuvo a cargo pudimos ver al hombre detrás de una reputación que roza el mito. Lo vimos torturado y envenenado, cansado al punto de fallar su evaluación psicológica. Lo vimos lidiar con una infancia adoptiva, inclusive cuando se animó a bajar la guardia y confiar en las figuras femeninas más importantes de su vida, también salió golpeado.

Tom Ford Dresses 007 In No Time To Die | James Bond 007

Pero este es el Bond que necesitamos. Uno que viste el traje pero también las cicatrices. Un James Bond que entiende que el cuerpo y destreza física no está aislado de las emociones. Uno que dentro de su rudeza, aspira a la sensibilidad de las cosas simples y las anhela como la luz al final del túnel. La vida de agente es una cárcel, el deber ser lo contagia todo y las pulsiones de querer escapar se desvanecen frente a la verdadera naturaleza del hombre que sirve a su país. Uno que a pesar de haber renegado de ellas, sabe que su verdadera esencia está en las misiones. 

No Time to Die, es el cierre al viaje de un soldado que entiende, con una grandeza y entrega enorme, que la misión más importante de todas, la de vivir, no se trata de solo un número, el 007, sino del legado.

 

MALIGNO: HERMANDAD MORTAL

MALIGNO: HERMANDAD MORTAL

“Es hora de extirpar el cáncer” es la misión que propone la décima película de James Wan, que regresa al terror luego de cinco años, tras haberse sumergido en los mares de DC con Aquaman (2018).

Ya desde su póster, Maligno se coloca en la fórmula clásica del género: un rostro de mirada gélida paralizado y un minimalismo rojo. Color que teñirá aquellos secretos ocultos de lazos de familia difusos para desatar venganzas y reproches con voces guturales. 

MALIGNO: HERMANDAD MORTAL

En tiempos donde productoras como A24 han colocado al “folk horror” en el centro de la pantalla (Midsommar, The Witch), priorizando la tradición y raíces de cuentos de brujas para develar lo oscuro de los ritos culturales, Wan recupera la idea de bestialidad suelta en las calles con una lista de cuerpos por caer.

Maligno

 ¿QUIÉN ES GABRIEL?

Maligno tiene como protagonista a Annabelle Wallis (Peaky Blinders) quien se pone en la frágil piel de Madison, mujer refugiada en la esperanza de poder llevar a cabo un embarazo en regla, tras varios abortos y una pareja violenta que la culpa. La misma es Jake Abel, quien como en un guiño al universo donde muchos lo conocimos, siendo un Winchester, vuelve a encontrarse en una casona de madera con el chirrido de la amenaza.

Tras una escena de forcejeo entre ambos, que dejará a Madison con una herida en la nuca, se abrirá una ventana hacia su pasado y se desbloqueará una pregunta que desde que Madison era una niña había permanecido silenciada: ¿Quién es Gabriel?

Aquí es donde James Wan comienza a desplegar posibles respuestas para esta entidad de aspecto húmedo y pelo putrefacto, que circula en las noches sin dejar de lado a Madison, que vivirá en carne propia todos sus actos sangrientos en forma de visiones.

MALGINO: JAMES WANN

En estos momentos es donde aparece uno de los recursos mejor ejecutados del film, donde los planos parecieran derretirse unos sobre otros, para cambiar el escenario en el que originalmente nos encontrábamos y trasladarnos a las escenas del crimen en un abrir y cerrar de ojos. Corre sangre, y una toma se desmorona sobre otra.

MENOS ES MÁS…

¿Un asesino, el diablo? Son algunas de las respuestas que la primera mitad del film plantea como posibilidad pero que no logran crear un clima de atención constante. El primer tramo, pese a la variedad de escenarios y el uso de una cámara ágil para seguir a los personajes, se siente lento. Los pocos momentos de humor están dados por el equipo forense encargado de atar cabos, en el que Michole Briana White despliega una elocuencia aguda que recorre todos aquellos lugares comunes de este tipo de investigaciones.

Son muchos los frentes narrativos que James Wan va planteando: el centro médico y sus reportes, archivos de una infancia con mucha oscuridad silenciada, la relación de Madison y su hermana desgastada por los múltiples intentos de ayuda rechazados. Hay una cadencia monótona entre ambas, vínculo con mucho protagonismo, que no logra ser compensada con los momentos sangrientos que el asesino, hasta ahora muy difuso, comete.

MALGINO: JAMES WANN

Es en la segunda mitad donde la pregunta “¿Quién es Gabriel?” se nos es revelada, valiéndose de términos médicos y sentimientos oscuros como los celos y la manipulación. Si usualmente en este tipo de películas se utiliza la analogía de tensión como alguien respirando en la nunca, acá efectivamente ocurre poniendo a la ciencia al servicio de la monstruosidad. 

La idea es original y descoloca por completo cualquier predicción a la que el espectador pudo haberse adelantado. Hay un impacto desde la transformación corporal, con un juego de cuerpo en reversa en una de las escenas más gráficas del año. Pero es todo tan de golpe y repentino que la construcción de este asesino parásito se ve desdibujada por un final apresurado. 

Considerando la falta de estrenos originales, y más en un contexto de pandemia, Maligno suple sus fallas con el peso que significa la vuelta de un director a un género del que es conocedor. Pero vuelve a confirmar una de las principales fallas de las películas actuales: la ambición. Por la sed futura de secuelas y continuaciones, en su mayoría innecesarias, descuidan buenas ideas con una duración exagerada dedicada a líneas argumentales que desvían la atención y quitan el foco del corazón de la historia.

Ficha Maligno

STILL WITH YOU: AMOR Y MISTERIO EN COREA DEL SUR

 

REVIEW – CRUELLA: CUANDO EL MAL SE VISTE BIEN

REVIEW – CRUELLA: CUANDO EL MAL SE VISTE BIEN

El mercado de la nostalgia sigue agregando live actions de aquellos clásicos de Disney que veíamos para perdernos entre colores, momentos musicales y todo tipo de escenarios, sin analizar tanto todo. Con la llegada de Disney Plus pareciera haber uno nuevo todos los meses al cual diseccionar hasta el infinito. Tras el tropiezo que fue Mulán la carismática Emma Stone toma la posta en Cruella, película que no da puntada sin hilo.

Hacemos uso de el dicho popular, porque nuestro personaje principal se mueve por intereses. La película se enfoca en la juventud de la villana. En la que secretos de familia y, por sobre todo, la sed de protagonismo que la competencia del mundo de la moda exige, conducirán a forjar la personalidad responsable de aquel famoso tapado hecho de piel de dálmatas, años más tarde. 

LA CALMA ANTES DE LA TORMENTA

Con un muy bien logrado acento inglés, acompañado de su distinguible voz áspera, Emma Stone nos relata la infancia de Estella, a la que personificará años después en la Londres de los años 70.

Estella es una niña prodigio que combina estampados y bocetea siluetas de alta costura con total naturalidad, mientras se mete en problemas gracias a su innata rebeldía. Su pelo bicolor, al que la madre intenta pasar desapercibido con un sombrero, para preservarla de las críticas de extraños, es uno de los tantos signos ocultos, pero que siempre estuvo ahí, que luego desembocará en la Cruella que todos conocemos.

Tiempo después, y tras un duelo inesperado, vemos a una Estella de melena colorada que encontró su manada: Horacio (Paul Walter Hauser) y Jasper (Joel Fry), sus dos compañeros de piso y secuaces. Estella los usará de excusa para desplegar todos sus dotes creativos en infinidad de disfraces con los que robarán y harán de las suyas  para mantener el estilo de vida que desean, pero no pueden permitirse.

CRUELLA: CONSTRUIR UNA VILLANA A PARTIR DE OTRA

Como regalo de cumpleaños, Estella consigue trabajo en la tienda de sus sueños: Liberty’s. Una tienda de gusto refinado, pero quedada en el tiempo. No pudiendo quedarse quieta, el personaje de Emma Stone interviene una vidriera, en la que resalta un vestido poniendo su marca propia. Su audacia, es lo que llama la atención de la icónica diseñadora: Baronesa von Hellman, la villana de la cinta.

Emma Thompson, construye un personaje sumamente desagradable. Que desprecia todo lo que no encaja en sus estándares, y que aprovechará cualquier ventaja para mantener su estatus de privilegio.

Es aquí donde inevitablemente podemos caer en comparaciones con El Diablo Viste a la Moda (2006) .La aprendiz con grandes ideas pero inexperta en el negocio, y la ya consolidada maestra de gusto exquisito que logró construir su imperio por no reparar en sus modos.

Todo va bien, Estella no tiene inconvenientes con el nivel de exigencia, crear vanguardias es para lo que ella nació hasta que secretos del pasado, reavivan la culpa y vergüenza de Estella.

El choque entre ambos personajes, y la constante competencia, siempre con elegancia y estilo, dejarán a la sensible Estella atrás, para poner en el centro de la pasarela a la despiadada Cruella.

Una genio de la moda, con creaciones rockeras y poco convencionales, del que ni la prensa ni la Baronesa conocen su origen. En los diálogos entre ambas Emmas, cobra fuerza la dosis de humor sarcástico que personajes tan poco amigables como éstos, utilizan para marcar territorio. Ambas actrices hacen excelente uso de los silencios y miradas cargadas de desprecio para regalarnos momentos de tensión permanente al mismo nivel que un depredador y su presa.

Desde aquí, el despliegue de vestuario se apodera de la escena. Desde un vestido en llamas que inevitablemente nos recordará a Katniss Everdeen, a un número musical donde el blanco y el negro nos recuerdan que la figura de los dálmatas, se reduce a meras referencias en paletas cromáticas, desaprovechando así a los perros verdaderos.

CRUELLA: DIME CÓMO VISTES Y TE DIRÉ CUÁN MALVADO ERES

Cuero, bastones, encajes, y accesorios punk, son algunos de los signos que aparecen en la transformación oscura de nuestra joven amante de la moda.

Cruella es una historia que impacta visualmente toda su duración. El ritmo de la película es tan preciso como las puntadas de un vestido, lo que hace que para disfrutarla haya que verla una sola pieza. Si sacamos nuestra mirada filosa, como la navaja con la que la Baronesa emprolija los maniquíes, fallas vamos a encontrar. Efectos de CGI, que no aportan más que inverosimilitud, figuras claves como el trío de dálmatas puestos más que en un segundo plano, entre otros.

Sin embargo, Cruella funciona en buena parte porque no cae en forzar temáticas actuales en historias que no la necesitan. Resulta placentero ver la naturalidad con la que Emma Stone se apodera del personaje, pisando firme y con un tono justo entre desprecio y goce a la hora de referirse a sus enemigos, sin dar explicaciones o teniendo que verse involucrada en relaciones románticas.

En ese cambio de identidad, hay una sed de poder, una necesidad de hacerse oír, sin sombreros que oculten aquello que nos hace diferentes. La oscuridad siempre estuvo presente en Estella, y una vez que Cruella toma el poder, no hay vuelta atrás.

La película no logra de terminar de construir a la villana de forma completa. Construye a Cruella, no a Cruella de Vil. Aquella capaz de asesinar dálmatas para lucir un tapado de piel. La cinta tan solo la esbosa sútilmente en la escena poscréditos.

Como cantaba Emma Stone en La La Land (2016) unos años atrás, “la locura es la clave” (“A bit of madness is key“), y  Cruella tan solo muestra los inicios de ella.

Cruella

OSCARS 2021: NOMINADAS A MEJOR PELÍCULA

OSCARS 2021: NOMINADAS A MEJOR PELÍCULA

 Entre las nominadas a mejor película de los Oscars 2021 figuran grandes historias y propuestas. Por lo que la edición número 93 de los premios de la Academia, no sólo será una gran aventura experimental por las medidas que el contexto de pandemia exige, sino por el significado de los resultados que pueden llegar a ocurrir según quién gane la categoría mayor. Dos mujeres en la categoría de dirección. Dos óperas primas que toman riesgos, con historias que priorizan lo humano por sobre un bestial presupuesto. La inclusión y adaptación son algunos de los tópicos tocados en los ocho películas que competirán por la estatuilla mayor. Conozcámoslas. de cerca.

LA JOVEN PROMESA FEMENINA

 ¿Podrías imaginarte la peor pesadilla de una mujer? Se pregunta Carey Mulligan disfrazada de enfermera, mientras mastica chicle harta de los hombres y todo su ejército de actitudes.

 Si la respuesta es no, su personaje Cassie, durante todo Promising Young Woman, nos obliga a hacerlo. Una adorable empleada de café, que combina colores pasteles a la perfección de día. Pero de noche,  usando todos los clichés patriarcales como armas a su favor, busca respuestas  y venganza  por la pérdida de su mejor amiga Nina, víctima de abuso.

Pese a manejar una estética de casa de muñecas, de ahí la riqueza de sus contrastes, en la ópera prima de Emerald Fennell nada es color de rosa. Haciendo uso de himnos pop como Toxic de Britney Spears,  reversionados con violines siniestros, la directora se adentra en la violencia que sufren las mujeres sin caer en discursos panfletarios.

 El tono de comedia negra y el recurso de  planos detalles que engañan y hacen que nos adelantemos con imágenes erradas se apropian de la pantalla desde la primera escena. Una mujer vestida de oficina, que camina descalza con gotas rojas que caen de su brazo. Predecimos lo peor. Pero enseguida vemos que la sangre no es sangre, sino Kétchup y que los hombres del otro lado de la calle inmediatamente son puestos en su lugar. Y si sumamos que es rubia, inmediatamente se respira Kill Bill en el aire.

 Cassie nunca está ida. Cada vez que se deja caer en manos de un hombre, jugando con la idea de la vulnerabilidad femenina a altas horas de la noche, es donde mayor control tiene. Ese es su plan mayor hasta llegar al responsable de la pérdida de su mejor amiga. De hecho son los hombres los que están vulnerables, cuando enseguida el cuerpo de nuestra actriz de un giro, justo antes que ocurra el peor escenario, y cargado de sarcasmo nos vuelve a descolocar con una reflexión cruda.

 La historia de Cassie nos habla de un duelo inconcluso, a la que solo ella pareciera buscar respuestas. Ella teniendo que conformarse con un estilo de vida, dejando atrás todas sus metas, por no poder avanzar. Pero también nos habla del prejuicio y la filosofía de algo habrá hecho de un sistema que revictimiza a las víctimas.

Que Relatos como el de Promising Young Woman, este compitiendo en la categoría “Mejor Película” y permitámonos la redundancia, prometen mucho.

TODO EL MUNDO ESTÁ MIRANDO

 La obra de Aaron Sorkin se caracteriza por su peso político. Y su película para Netflix, The Trial of the Chicago 7 no es la excepción.

 La cinta está basada en la historia real sobre el juicio mediático de seis meses, en el que siete activistas que buscaban detener la guerra de Vietnam fueron acusados de incitar los disturbios en la convención demócrata de 1968. Otro caso más de justicia institucional e inocentes siendo escudo de tensiones políticas.

 Valiéndose de un gran elenco, uno de los más númerosos dentro de las nominadas, capaz de estar a la altura de los diálogos ágiles del director, la película logra construir la tensión de un tribunal y las frustraciones de jóvenes que buscan cambiar el sistema mientras luchan porque el sistema no los cambie.

 Vale destacar la dupla Eddie Redmayne y Sacha Baron Cohen en la construcción de dos líderes de la justicia social, pero de recorridos opuestos. Mientras que Redmayne caracteriza al letrado Tom Hayden, preocupado por las formas, el personaje de Cohen es la adrenalina del hipismo. Casi en sintonía con otro de sus papeles, el ácido pero siempre acertado Borat, Sacha interpreta a Abbie Hoffman que se sirve del stand up para llegar a las masas.

Sus distintas formas de concebir la revolución, los encontrarán en grandes momentos de reproches y por ende de grandes reflexiones. “No Iremos a la cárcel por lo que hicimos sino por lo que somos”.

 Pese a que el juicio duro 6 meses, la pesadez de los acusados no se transmite al espectador. Sus dos horas de duración, transcurren con gran ritmo. Intercalando con imágenes de archivo y flashbacks a los días de la Convención, donde se vive el clima de época, y cortes al presente en el juzgado, la cinta nos permite ir reconstruyendo los hechos a partir de distintos testimonios.

 Existen varias frases de la película que pueden traerse al presente y funcionar a la perfección. Que evidencian la  actualidad de este tipo de historias. Cargadas de racismo y negociaciones entre instituciones que deberían ser imparciales. Tal vez la más acertada en función de esta nota en función de las nominadas, sea la que un acusado manifiesta el primer día del juicio “Son los premios Oscars de la Protesta”.

LA CARRETERA COMO HOGAR

 De la mano de Chloé Zao, Nomadland probablemente sea una de las grandes favoritas para llevarse la estatuilla mayor en los Oscars. En la candidata a mejor película, la ya premiada Frances McDormand interpreta a Fern, la protagonista de esta historia sobre ruedas.

 Nomadland sigue a esta viuda, que decide dejar atrás sus raíces para adentrarse en las carreteras norteamericanas y dar comienzo al estilo de vida que pese a ser duro es el que más le cierra: el nómada.

 En su día a día, Fern se enfrenta con cotidianeidades como cocinarse algo caliente en su pequeña cacerola cuando climas como las heladas de Dakota del Sur la envuelven. Se las debe ingeniar para aprovechar lo que más pueda ese espacio trasero de su van, su hábitat natural cuando no está en el volante. Pero también Fern debe enfrentarse con momentos más grandes que vaciar un balde que funciona de baño.

 La situación laboral en Estados Unidos es delicada. La placa inicial de la cinta lo adelanta, indicando que fábricas de yeso están cerradas por falta de demanda. Y nuestra protagonista lo vive en carne propia. Paseándose por trabajos estacionales, desde embalar cajas en Amazon, a acomodar piedras en tiendas de artesanías al borde de la ruta, Fern es un animal de trabajo. Necesita hacerlo para no pensar. Como se nos revela al confesarse con una amiga del camino, mientras le hace un corte de pelo: gran parte de su tiempo pasa recordando a su marido.

 Mediante imágenes de una inmensidad tremenda, ya sea por el paisaje en sí mismo o por la sensibilidad que una simple mirada hacia estos pueda transmitir, Nomadland conmueve sin decir mucho.  A Fern la entendemos por el cansancio en su rostro, por sus silencios.

Como adelanta el libro de Jessica Bruder en el cuál la cinta se basa Nomadland: Surviving America in the Twenty-First Century la historia de Fern y de los otros personajes que no recorren las rutas  sino que siembran historias en cada kilómetro recorrido es de supervivencia. Sobrevivir dentro de un sistema de filosofía descartable, que margina y no ampara en ningún aspecto.  Donde si no sos útil, debes huir donde no molestes.

 Con una investigación e inclusión de nómadas reales, como Bob Wells, la película nominada nos habla de aquellos que son dejados atrás en esta carretera fantasma con reglas de oferta y demanda a través de su propia filosofía. Sin ficcionalizarlos para volverlos más estéticos. En cada encuentro que Fern vive, se nos abre una ventana a esta filosofía de vida. Los campings como refugio, el donarse objetos y revivir a través de ellos las propias historias.  

 La obra de Chloé  Zao, no solo emociona sino que nos recuerda que por más kilómetros que uno pueda recorrer, la libertad no se siente como tal sino es compartida.

UN RELATO SOBRE ECHAR RAÍCES

 Que entre las nominadas a mejor película, estemos viendo una historia sobre inmigrantes coreanos, hablada en coreano, no hubiera sido posible sin el fenómeno Parasite (2019) del año pasado. La multipremiada cinta de Bong Joon-ho no solo confirmó la mala predisposición por leer subtítulos de los americanos sino que acomodó el terreno para que  el talento por fuera de los estándares y narrativas de Hollywood comience a ser tenido en cuenta.

 Es así que Minari, una película pequeña de la productora independiente A24, basada en la infancia de Lee Isaac Chung, su director, llega a competir como Mejor Película en los Oscars 2021.  

 El Minari es una hierba coreana, que crece en cualquier tipo de terreno y es utilizada para múltiples usos. No es casual entonces, que el título de la cinta surja partir de esta planta con gran poder de adaptación.

 Corren los años 80, pleno boom migratorio de coreanos a América, y la familia Yi decide establecerse en Arkansas en busca de un mejor futuro. Y si hay algo que deberán hacer, para salvar la integridad de su familia, es adaptarse.

Jacob, el líder de la familia interpretado por Steven Yeun deposita todos sus ahorros, y esfuerzos, en la construcción de una granja especializada en productos coreanos.  La idea de un futuro mejor, trabajando una tierra propia lo entusiasma pero no así a su mujer Monica. Que de entrada le cuesta aceptar que un remolque en el medio de la nada, será su hogar. El modelo de cuatro, es completado por sus dos hijos David y Anne.  David es el que más conocemos. Alan Kim se encarga de darle vida al personaje, que a pesar de su problema cardiaco, posee una vitalidad y ocurrencia contagiosa.

 Mientras se las ingenia para que sus cultivos no se sequen, Jacob debe hacerle entender a su mujer que las cosas van a mejorar pero que llevan tiempo, como el crecimiento de una planta. Para calmar las aguas, aparece el gran corazón de la película: la abuela Soonja. Interpretada por la actriz Youn Yuh-jung, que no dejó una estatuilla sin recoger en la carrera de premios, esta abuela no es nada parecido al modelo que David tiene de una.

 A través de él, vemos como el modelo americano con marcas, personajes de tv e incluso modelos de familia, se hace carne en los más chicos. Al punto tal que el pequeño no puede entender como Soonja se pasea en calzones y no hornea galletas como “todas” las abuelas.

 Minari más que hablar del sueño americano, habla de la familia. De distintas maneras que hay de preocuparse por la misma. Jacob desde el lado económico, Monica desde la contención. De cómo el desafío de mudarse a una cultura totalmente distinta a la de uno, es imposible si nuestro faro de referencia , nuestra idea de hogar sin importar donde estemos, que es la familia tiene problemas.

 Por eso la abuela, es tan esencial en la historia. Es la que trae el Minari, esa raíz que vuelve a unir los vínculos. A recordarnos que no hay fórmulas mágicas, como el sueño americano del querer es poder. Hay personas, de ahí el gran corazón de la película, haciendo lo que pueden con las condiciones que les toca vivir. Adaptándose en la medida justa sin perderse en el camino.

SENTIR EL SILENCIO

 Sound of Metal más que una película, es una experiencia sensorial.  La ópera primera de Darius Marder utiliza todas las herramientas técnicas, como también la destreza de sus actores para transmitirnos cómo se siente la ausencia de sonido. Trabajar con la idea de restricción no es algo fácil. Y más si hablamos de algo visual como es el cine. ¿Cómo mostrar algo que no está? Sin embargo, la película no solo lo logra sino que también construye una historia sensible sin abusar de las emociones.

 Sound of Metal se adentra en la vida de Ruben, interpretado por un enorme Riz Ahmed, que de la noche a la mañana pierde el sentido del oído. Este accidente puede alterar a cualquiera, pero si hablamos de un músico la pérdida es inimaginable. Sobre todo para alguien como Ruben, que no conoce otra vida por fuera de los tours, que tiene con su banda de rock pesado junto a su novia Lou, una bastante ignorada Olivia Cooke. Vínculo muy interesante en el que dos adictos intercambian una adicción por otra: las drogas por la dependencia el uno del otro.

 Con su estilo de vida a la  deriva, el costo de la operación para que Ruben vuelva a oír la vuelve imposible. Es así que entra en contacto con una comunidad de sordos y adictos, que le brindará contención y varias lecciones de vida. En este centro de recuperación, aparece el corazón de Sound of Metal, Paul Raci. El líder de la comunidad que recibe a Ruben. Un actor que siente que tuvo años de preparación sin saberlo, debido a que fue interprete de sus padres sordos, gran parte de su vida.

 Riz Ahmed  aprendió a tocar la batería, lenguaje de señas y sobre todo a empatizar. Sabiendo que su personaje no sería para nada como él, se adentró en una tarea de preparación física cargada de respeto. Utilizó gran parte del tiempo bloqueadores de sonido, para lograr una interpretación lo más genuina posible. Sin la escucha todos los demás sentidos se activan. Una reflexión muy valiosa por parte del equipo fue “La escucha no es solamente con los oídos sino con todo el cuerpo

 Sound of Metal nos enseña a sentir la energía de la otra persona, a prestar atención a todo lo que nos habla más allá de las palabras.  Y con ese plano final, el sonido del silencio. 

LAS DOS CARAS DE LA REVOLUCIÓN: SU MESÍAS Y JUDAS

 La película de Shaka King  Judas and the Black Messiah, trae la violencia policial al centro de la conversación.  A un año del asesinato de George Floyd, tan significativo para el movimiento Black Lives Matter, recuperar este tipo de relatos emociona hasta la última fibra.

 Nuestro Mesías es Daniel Kaluuya, el gran orador y líder de los Panteras Negras de Chicago Fred Hampton, el cuál fue asesinado por agentes del FBI. Suceso que no solo perjudicó al movimiento sino que evidencia la impunidad de las fuerzas de seguridad movilizadas por de la idea de supremacía blanca antisocialista. La agrupación que heredó la lucha de los líderes afromaericanos como Malcom X, y Martin Luther King, distinguida por sus boinas y uniformes negros los denomina como cerdos.

 Lakeith Stanfield es nuestro judas. Su personaje William O’Neal, se infiltra en las Panteras Negras, tras haber hecho un trato con el FBI. Ser informante a cambio de no ir a la cárcel por robo de autos. A medida que va conociendo las dinámicas y códigos de sus hermanos panteras, pero también la sed de sangre de la policía un conflicto interno comienza a aparecer. Sumarse a la causa de su propia comunidad, o salvar su pellejo.  La cinta construye a la perfección el clima de persecución y alianza entre bandos que buscan la revolución del pueblo. Mensajes con lenguajes encriptados para dividir grupos, convocatorias en las calles, y el sentimiento de morir por la causa que un líder del calibre de Hampton estaba dispuesto a asumir.

Valiéndose de la recreación y uso de archivo de la histórica entrevista que realizó años después William O’Neal Eyes On The Prize II: America At The Racial Crossroads, Judas and the Black Messiah toma un hecho histórico para hablarnos de problemáticas del presente.

Esta película, junto a The Trial of Chicago 7, son las dos nominadas a mejor película que comparten contexto histórico.

LA TRAGEDIA DEL TIEMPO

 Otra de las nominadas a mejor película es The Father. Su director Florian Zeller adapta su propia obra de teatro Le Père. En ella nos adentramos en el vínculo entre padre e hija, afectado por el padecimiento de Alzheimer del primero.

 Que Anthony Hopkins sea quien nos guíe por este viaje claustrofóbico donde ninguna parada es segura, cuando tu propia mente confunde la realidad, no es mera casualidad. El papel fue pensado específicamente para él cuando la idea de llevar la obra a la pantalla grande surgió. 

 Su personaje Anthony, va perdiendo control de su vida, y la presencia de una ayudante en su rutina diaria es urgente.  Ver como se escapa lo que siempre estuvo ahí y no poder hacer nada al respecto, es el duelo que su hija, Olivia Colman padece durante las dos horas de película. El minimalismo de sus gestos, miradas y silencios retenidos, construyen con exactitud la difÍcil decisión de no poder ayudar más a alguien, porque simplemente no está en uno.

 Puertas que se abren, caras que parecen familiares pero terminan no siéndolo, objetos banales pero que representan todo como un reloj, son algunos paradas en este recorrido por la pérdida del yo, cuando estas enfermedades se apoderan de nuestro bien más preciado: los recuerdos.

Hopkins nuevamente da una interpretación magistral, con brotes de energía y espasmos de histrionismo que rápidamente se apagan devolviéndonos la fragilidad propia de la vejez. 

 LA CONSTRUCCIÓN DE UN CLÁSICO

Si el domingo 25 de abril, Mank no recibe alguno de los diez Oscars a los que está nominada, hay un logro que no se le puede discutir: homenajear al cine.

 La película de David Fincher si hay algo que hace, es tildar todos los ítems y debates que la atmósfera de la industria audiovisual alberga. Comenzando por el más reciente: la discusión estudios versus servicios de streaming, y las consideraciones y alcances que las producciones de una u otra fuente adquieren.

 Mank es la segunda de las cintas nominadas a mejor película perteneciente Netflix. Cuenta con todos los presupuestos para permitirse a través de un uso del blanco y negro, tipografía y vestuario recrear el cine de los años cuarenta.

 También se adentra en la puja entre creadores y estudios a la hora de mantener un guión lo más fiel posible a la idea original. Gary Oldman interpreta a Herman Mankiewicz ( Mank) quien con plazos de tiempo cada vez más acortados y bajo las demandas de Orson Wells debe adentrarse en el guionado de lo que será una de las películas con mayor peso en la historia del cine: El ciudadano Kane .

 Si de ciclos cinéfilos hablamos el hecho que Fincher haya sacado polvo a un viejo guión de su padre, para encarar la cinta, no puede omitirse.

PERSEVERA Y TRIUNFARÁS

Si hay algo que nos demuestran los protagonistas de las ocho cintas seleccionadas para competir como Mejor Película en los Oscars de este año es el poder de la perseverancia. Aun con todo un sistema cultural en su contra, los Yi logran mantenerse unidos. Ruben aprende a vivir con su nueva realidad, tras un viaje de crecimiento propio. Fern se despoja de todo para encontrarse a ella misma en la inmensidad de la carretera.

Hace años venimos reclamando mayor inclusión, historias de todos los rincones del mundo, visión de género y amplitud de estudios en las distintas categorías. El hacer ruido funcionó. Y hoy tenemos dos óperas primeras, dos directoras mujeres, y una historia coreano- norteamericana compitiendo. Con más o menos estatuillas, cada una de las nominadas a mejor película en los Oscars de este año. confirma que el camino hacia el cambio no está en los números, sino en la continuidad de los procesos.