RUN: “NO TE NECESITO”

RUN: “NO TE NECESITO”

Muchas situaciones son capaces de generar un campo fértil para el suspenso. En los últimos años, se han visto varias historias donde las capacidades diferentes de los personajes configuran un escenario propicio para el género. Es el caso de Hush (Mike Flanagan), donde la sordomudez de su protagonista da a la narración un resultado único. Run, la nueva película del director Aneesh Chaganty (Searching) ofrece un thriller familiar con una heroína particular: está en silla de ruedas. Estrenada a fines del año pasado, acaba de aterrizar en Netflix y ya está entre lo más visto en la plataforma en la Argentina.

Diane (Sarah Paulson) dio a luz a una beba prematura con algunas complicaciones. Años después, esa beba ya es una adolescente a punto de ingresar a la universidad. Chloe (Kiera Allen) vivió toda su vida en casa, donde recibió educación y cuidados por parte de su madre. Ella tiene que superar la difícil situación de crecer con varias enfermedades, como diabetes, asma y una parálisis en sus piernas. Sin embargo, parece llevarlo bastante bien gracias a la ayuda de su mamá. Al menos eso cree, hasta que empieza a sospechar de que su madre le oculta algo.

RUN

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SUSPENSO BIEN CONSTRUIDO

Si bien no se trata de una película del todo innovadora, ni por su temático ni por los aspectos técnicos, Run tiene varios puntos altos. Para empezar, es directa, va al punto sin vueltas innecesarias ni rodeos de la trama. Eso no impide que haya grandes películas que utilicen la digresión como recurso y funcione muy bien. Pero, en este caso, no hace falta porque el clima que se construye es de suspenso creciente. Si tenemos una situación que se va tensando cada vez más hasta llegar al clímax, es lógico que no nos distraigamos con hilos narrativos que no conducen a nada, porque se perdería el efecto.

OPERATION VARSITY BLUES: LA EDUCACIÓN-MERCANCÍA

Sin embargo, la narración directa no quita lugar a los detalles. Hay cabos sueltos que se van a ir atando, hay secretos que se van a ir develando. Y todo se va desenvolviendo por capas, cada vez más profundas. Hay varias escenas que constituyen en sí mismas focos de tensión, aunque aparenten ser situaciones inocentes o cotidianas. Si hay algo en lo que se puede ver la mano del director, es en lograr ese suspenso usando variedad de recursos. Diálogos que se dilatan, contratiempos mínimos que demoran las acciones y un enfoque cambiante de la cámara que refleja la impaciencia de la protagonista.

RUN

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UN GRAN DEBUT

También hay que destacar el trabajo de las dos actrices protagonistas de Run. Por un lado, Sarah Paulson (American Horror Story) ya tiene una larga trayectoria interpretando mujeres con un aire amenazante o sospechoso. En este caso, lo hace de manera brillante al darle vida a una madre obsesiva y sobreprotectora, con un dejo de dulzura y confianza. Y, por otro lado, tenemos el debut en cine de Kiera Allen, que se convirtió en la segunda mujer en silla de ruedas en protagonizar una película de suspenso. Demuestra todo su talento al transmitir emociones muy profundas por parte de una hija que descubre la perturbadora verdad sobre su madre. Realmente, Allen es un hallazgo más que interesante.

Run no es una película que cambie las reglas o que impacte por su historia o recursos técnicos. Pero es un buen thriller, consigue generar el suspenso, que es su arma principal y lo que vamos a buscar cuando la elegimos en el catálogo de Netflix. El director Aneesh Chaganty ya había logrado sorprender con su primera película Searching, del 2018, con una puesta en escena novedosa. Ahora, vuelve para reafirmar su predilección por el suspenso, y empezar a construir un sello propio para su obra.

 

OPERATION VARSITY BLUES: LA EDUCACIÓN-MERCANCÍA

OPERATION VARSITY BLUES: LA EDUCACIÓN-MERCANCÍA

Hace dos años, se destapó el fraude educativo más importante en la historia de los Estados Unidos. La noticia, que no tuvo tanta repercusión en nuestro país, fue una muestra más de que los ricos pueden moldear las reglas a su antojo. Una estafa multimillonaria en el proceso de ingreso a las universidades más prestigiosas de Estados Unidos, que involucró a grandes empresarios y estrellas de Hollywood. El documental Operation Varsity Blues: The College Admissions Scandal nos muestra el mecanismo del fraude. Pero, en el camino, vemos cómo el sistema de exclusividad y prestigio de las casas de estudio no hace más que fomentar la desigualdad.

La historia que cuenta Operation Varsity Blues está basada en una investigación del FBI sobre el coach universitario Rick Singer (en el film, interpretado por Matthew Modine). Su trabajo, como el de tantos otros en EEUU, es el de preparar a los estudiantes del secundario para el arduo proceso de ingreso a la universidad. Hay que situarnos en una sociedad como la norteamericana para entender esta lógica abrumadora y angustiante. Las principales universidades yankees reciben cientos de miles de aplicaciones de ingreso, pero solo unos pocos logran entrar. De hecho, mientras más bajo es ese porcentaje, más prestigiosa es la universidad. La educación en estos establecimientos es vista como un signo de status para las familias. Entonces, la búsqueda por ser aceptados se convierte en una competencia feroz entre los adolescentes.

LA PUERTA LATERAL

Básicamente, hay tres formas de ingresar a Harvard, Yale, USC o cualquiera de las otras casas de élite. La primera es por mérito, mediante exámenes de aptitud, cursos avanzados y demás menesteres. Lo cierto es que muy difícil ganar un lugar entre una cantidad enorme de aplicantes. La segunda forma es mediante la “puerta trasera”, que básicamente es hacer una donación millonaria a la universidad. No hay garantía de entrada, pero mientras más grande sea la donación, más chances de entrar. Y la tercera, es a través de los cupos por deporte. Las universidades reclutan a los deportistas talentosos para que formen parte de sus equipos, y así muchos pueden acceder a los estudios universitarios. Y es acá donde entra Rick Singer y su “puerta lateral”.

Este estafador profesional encontró la manera de garantizar el ingreso a las principales universidades sin la necesidad de ser un genio ni donar una millonada. ¿Cómo? Fácil: por unos cientos de miles de dólares, Rick se encargaba de sobornar a quien hiciera falta, y hacer figurar a los hijos de los ricos como grandes deportistas. Obviamente, los entrenadores de algunos deportes no tan populares recibían su parte de la torta por reclutar a estos chicos y chicas, aunque en su vida hubieran tocado una pelota. Denominada operación Varsity Blues, esta estafa permitió el ingreso a las principales universidades de los hijos de grandes empresarios y algunas celebridades de Hollywood.

OPERATION VARSITY BLUES

OPERATION VARSITY BLUES

RECREACIÓN O TESTIMONIO

Hace rato que Chris Smith viene demostrando su capacidad para el formato documental, en varias entregas de Netflix. En su currículum como director figuran los trabajos en la genial Jim & Andy y en la increíble historia de Fyre. Como productor, debemos sumar la espectacular y alocada Tiger King. Sin embargo, ninguno de estos trabajos se asemeja, en su formato enunciativo, a Operation Varsity Blues. Es que la forma de abordar esta historia es un tanto diferente al clásico documental. Básicamente, el grueso de la película se conforma de recreaciones y no de imágenes testimoniales. Si bien es cierto que se van entrecruzando fragmentos de entrevistas y otros materiales “reales”, en su mayoría el documental es actuado. Pero esto no le quita verosimilitud.

El apoyo fundamental está en las escuchas telefónicas del FBI, que son repetidas al pie de la letra. Los actores reproducen las transcripciones palabra por palabra, lo que le aporta un buen ritmo dramático sin dejar de ser fiel a la verdad. Este modo de reconstrucción ficcional de un hecho real no deja de ser polémico. Hay quienes lo aceptan como un recurso válido, y quienes lo odian profundamente. Y es que si no está logrado con sutileza, la caracterización burda no hace más que desacreditar cualquier historia que se quiera contar seriamente. Pero, por suerte, eso no es lo que pasa en Operation Varsity Blues.

EDUCACIÓN EN VENTA

Más allá de las culpabilidades personales, las condenas y la trascendencia mediática de algunos personajes, lo que está en juego en Operation Varsity Blues es el sistema perverso de la educación superior en Estados Unidos. Los padres ricos pagan por el privilegio, para asegurarse un status familiar. Los intermediarios, como Rick o los entrenadores, aprovechan el hueco para sacar una tajada. Pero son las universidades las que reciben donaciones cada vez más grandes, mientras miran para otro lado. El prestigio educativo se vende por cifras millonarias, en un sistema elitista que no hace más que fomentar la locura por pertenecer a cualquier costo. Siempre habrá alguien dispuesto a pagar por quedarse con un lugar, sea por la puerta trasera, lateral o cualquier otra. Y habrá otro, sin los recursos, que se quede afuera.

ZACK SNYDER’S JUSTICE LEAGUE: LA BATALLA ÉPICA

ZACK SNYDER’S JUSTICE LEAGUE: LA BATALLA ÉPICA

Fueron necesarios cuatro años para que se alineen los planetas. Un grupo de fanáticos que no se cansó de reclamar, un director con ganas de reivindicar su obra inconclusa, un estudio necesitado de un peso pesado para relanzarse en el mercado de las plataformas, en pleno auge durante la pandemia. Todo eso confluyó en un resultado impensado y, finalmente, vio la luz Zack Snyder’s Justice League. Se trata de la versión que originalmente pensó el director, allá por el año 2017, y quedó trunca estando casi lista. ¿Valió la pena esperar tanto?

EL CAMBIO DE DIRECCIÓN

Para entender por qué existen dos versiones muy diferentes de la misma película, con años de diferencia, hay que hacer un repaso por la historia. Warner eligió a Zack Snyder (Watchmen, 300) para llevar adelante su visión del mundo de los superhéroes de DC. Primero con Man of Steel, del 2013, y luego con Batman v Superman: Dawn of Justice, en el 2016. Esta última fue bastante mal recibida, sobre todo por el tono oscuro, pesado y algo lento. En definitiva, por ser del estilo de Snyder, bien diferente a las películas de Marvel que la estaban rompiendo. Warner tomó nota y quiso modificar su imagen pareciéndose más a lo que estaban haciendo los Avengers de la empresa rival. Sin embargo, Snyder continuó trabajando con el estudio para hacer su Justice League, con la advertencia de que debía corregir el tono. Esto, claramente, no sucedió.

La película estaba casi terminada cuando los ejecutivos de Warner la vieron y decidieron cambiar todo. Era muy oscura y excesivamente larga, todo lo contrario a lo que el mercado reclamaba. Entre varios tira y afloje, falleció la hija de Snyder en medio de la disputa, y eso terminó desencadenando la renuncia del director. Así las cosas, Warner contrató a Joss Whedon que venía de los exitazos The Avengers y Avengers: Age of Ultron. Era la fórmula del éxito. Pero Whedon tuvo que armar la película con la mayor parte del material ya terminado. Filmó nuevas escenas, retocó otras y recortó mucho. El resultado: un rejunte con algunos agujeros de guion, un tono que no se termina de definir y algunas decisiones estéticas muy discutibles. La película, luego de una realización turbulenta, fue vapuleada por la crítica.

ZACK SNYDER'S JUSTICE LEAGUE

ZACK SNYDER’S JUSTICE LEAGUE

¡LIBEREN EL SNYDER’S CUT!

Pero no estaba dicha la última palabra, porque Snyder tenía un as bajo la manga. Ante el fracaso de la versión del cine, él salió a decir que tenía su propio corte, muy diferente al que se vio, y que estaba casi terminado. Esta declaración despertó un movimiento en redes sociales de los fanáticos que le pedían a Warner que liberara el Snyder’s Cut. Y el reclamo duró años. Llegada la pandemia, la industria del cine tuvo que reconvertirse muy rápido y volcarse casi exclusivamente a las plataformas. Warner lanzó HBO Max, y necesitaba un peso pesado para competir con el resto de los streamings. Y qué mejor que darle al público lo que estaba pidiendo.

Así llegamos al presente, con el lanzamiento de Zack Snyder’s Justice League. El director retomó su visión descartando todo el material de Whedon, filmando alguna que otra cosita que le faltaba y armando el montaje final que se estrenó en HBO Max. Y, como era de esperarse, el resultado es bastante superior que el experimento anterior. Pero, independientemente de eso, lo llamativo es que la película tenía ya desde su estreno dos puntos de comparación muy fuertes. El primero, con su antecesora; el segundo, con su eterna rival.

LA RIVALIDAD CON MARVEL

Es inevitable la confrontación con Avengers. Por más que lo intentemos, sería demasiado necio no admitir, antes incluso de verla, que estamos ante un hecho comparable dentro de una competencia clara entre los dos máximos productores de historias de superhéroes. El reciente suceso híper exitoso de la creación de un universo cinematográfico por parte de Marvel (el MCU), que le permitió conformar múltiples líneas narrativas individuales que confluyen de forma planificada, tiene su correlato no tan bien desarrollado en DC. Partiendo de ahí, no podemos hacernos los distraídos y debemos admitir forzosamente la comparación.

Lo bueno, es que ZSJL no tiene nada que envidiarle a la saga de los amigos de Tony Stark. Lo malo es que, con el tiempo de retraso y los años de ventaja del MCU, tampoco tiene algo muy novedoso que aportar. Es simplemente una película de superhéroes. Una muy buena, estéticamente bien diferente, pero argumentalmente parecida a las de Marvel. Tenemos varios superhéroes que deben trabajar juntos para superar un escenario complicado. También tenemos a un villano de otro mundo que quiere destruir todo. Y tenemos unos objetos mágicos superpoderosos que son clave para la trama. No hay nada muy disruptivo, el argumento es más bien clásico. De hecho, tomado simplificadamente, es bastante parecido al de Avengers.

ZACK SNYDER'S JUSTICE LEAGUE

ZACK SNYDER’S JUSTICE LEAGUE

DOS UNIVERSOS

Sin embargo, hay una diferencia fundamental en la construcción de ambos universos. Marvel fue dando pequeños pasos, lanzando películas individuales de cada personaje y varias en las que todos se reunían con diferentes misiones. Fue un proyecto muy elaborado, planeado al detalle. En cambio, Warner fue mucho más directo. Las dos películas anteriores de Snyder se suceden cronológicamente y van planteando la historia central, además de presentar a los personajes principales de Superman (Henry Cavill) y Batman (Ben Affleck). Luego se estrenó Wonder Woman de Patty Jenkins, aunque el personaje interpretado por Gal Gadot ya había aparecido en Batman v Superman. Y así, al toque, llegamos Justice League de Whedon, donde no solo se reúnen los ya mencionados, sino que se suman Aquaman (Jason Momoa), Flash (Ezra Miller) y Cyborg (Ray Fisher).

Esta velocidad en la conformación del universo generó algún que otro malestar. No tanto por no explotar individualmente a los personajes, cosa que se irá subsanando luego con películas como Aquaman (James Wan) del 2018 o The Flash, programada para el año que viene. El problema central es que estos personajes pasan a formar parte de la Liga así como así, sin ningún antecedente que nos permita conocer su historia. Y esto nos lleva analizar una de las diferencias principales entre la versión de cine y la de Snyder.

DIFERENCIAS DE GUIÓN EN JUSTICE LEAGUE

Lo primero que nos llama la atención, y que fue una de las causas del conflicto, es la duración de ZSJL. Son cuatro horas y dos minutos. Sí, larguísima, pero al verla no parecería sobrarle mucho. Todo está ahí por algo, todo tiene un motivo y sirve a la construcción de la historia. Y lo más importante, y que marca una distancia clave con respecto a la versión de Whedon, es que deja el tiempo suficiente para explorar con mayor profundidad el pasado y los rasgos esenciales de los personajes que se presentan. Cuestiones que aparecían arbitrariamente, ahora tienen un porqué, un fundamento narrativo.

Por supuesto, esta no es la única diferencia entre ambas versiones. Quizás la más relevante desde la trama sea la presencia de Darkseid. Si bien el principal antagonista de los superhéroes en ambos casos es Steppenwolf, en el Snyder’s cut este tiene una motivación mucho más justificada, ya que trabaja para complacer a un villano superior. La aparición de Darkseid es una de las tantas puertas abiertas que Snyder dejó para una hipotética continuación. Hoy sabemos que, lamentablemente, esa continuidad no existirá, ya que Warner considera como canon a la versión de Whedon, en donde todo esto fue recortado. Y, de existir una Justice League 2, será partiendo de la versión de cine.

ZACK SNYDER'S JUSTICE LEAGUE

ZACK SNYDER’S JUSTICE LEAGUE

LA ESTÉTICA ÉPICA

Al margen de estos cambios, el argumento de la película es básicamente el mismo. Sin duda, los mayores cambios están en el apartado estético. Algunos retoques como el traje negro de Superman o el rediseño digital de la armadura de Steppenwolf son notorios, pero no dejan de ser detalles. La estética general es completamente diferente, partiendo desde una relación de aspecto de 1.33:1. Esto significa que el campo visual de la imagen es casi cuadrado, a diferencia del panorámico al que nos tiene acostumbrado el cine. Esta elección, muy acorde al gusto del director, intenta darle un toque más similar a una página de cómic. Sumado a una utilización muy frecuente del super slow motion, llegando por momentos a imágenes estáticas, se siente como si estuviéramos apreciando los mejores cuadros de una historieta.

Esta ralentización de las escenas le agrega gran dramatismo a varios momentos, haciendo que la película en conjunto tenga un tono mucho más solemne, épico y oscuro. Es el tono de Snyder. Ya no tenemos esos chistes absurdos de la versión de Whedon, o el gancho romántico en la relación de Bruce Wayne/Batman y Diana Prince/Wonder Woman. De hecho, esta última ya no aparece sexualizada y tiene una actitud mucho más progre, similar al tono de las películas de Jenkins. ZSJL es una obra profundamente seria, todo apunta a generar ese clima, bien diferenciado de las películas de Marvel. Una paleta de colores mucho más apagada, con menos saturación y brillo, apuntando a los contrastes más sutiles. Y una banda sonora a cargo de Junkie XL más acorde al tono oscuro, o el tema de Nick Cave en lugar de los White Stripes en la presentación de Aquaman.

No hay mucho más que decir, salvo que definitivamente vale la pena ver Zack Snyder’s Justice League. Por toda la controversia que se generó, por su historia llena de idas y vueltas, por el accionar incansable de la legión de seguidores que reclamó durante años. Pero también por el valor estético. Por ser fiel a una visión de lo que es (o debería ser) el cine de superhéroes. Porque no intenta copiar una formula, y se la juega con un estilo propio. Porque es la obra de un autor que, guste o no, sabe lo que quiere decir y lo plasma en cada una de sus películas.

AKELARRE: UNA REVISIÓN SOBRE LA CAZA DE BRUJAS

AKELARRE: UNA REVISIÓN SOBRE LA CAZA DE BRUJAS

La brujería forma parte de un repertorio que sirve como fuente de inspiración al cine desde hace mucho tiempo, especialmente en el género del terror. Ritos satánicos, poderes de seducción y magia negra se han visto en incontables ocasiones. Sin embargo, siempre hay lugar para contar una historia diferente, y eso es lo que hace Pablo Agüero (Eva no duerme) en Akelarre. Más bien drama antes que horror, más aventura que suspenso, más relato histórico que fantástico. La coproducción española-argentina, estrenada el año pasado y ganadora de varios premios Goya, acaba de llegar a Netflix e inmediatamente se convirtió en una de las más vistas de la plataforma.

AKELARRE

AKELARRE

UNA REIVINDICACIÓN HISTÓRICA

Basada en un relato histórico, aunque con una interpretación libre, Akelarre está ambientada en el País Vasco Francés en el año 1609. El juez Rostegui De Lancre (Alex Brendemühl) es encomendado por el Rey a limpiar esa zona de cualquier posible bruja. Cumpliendo su tarea, manda a apresar a Ana (Amaia Aberasturi) junto con sus cinco amigas. Se las acusa de haber participado del Sabbat, un ritual satánico en que se invoca al diablo para iniciarse en la brujería. Como si fuesen Scheherazade en Las mil y una noches, las chicas intentarán ganar tiempo con sus testimonios para evitar ser quemadas en la hoguera.

TROLL 2: LA MEJOR PEOR PELÍCULA DE LA HISTORIA

Algo interesante de Akelarre es su mirada fuertemente contemporánea de un hecho histórico. La película está inspirada en los relatos de un juez que, efectivamente, se dedicó a la caza de brujas en el País Vasco. Por supuesto, leer esa crónica hoy nos resulta horrorizante ya que muchas mujeres fueron condenadas a morir en la hoguera. Pero la reescritura que hace Agüero, junto con la coguionista Katell Guillou, es esencialmente feminista. Es una suerte de reivindicación de las mujeres condenadas por la justicia religiosa y patriarcal en una época sumamente cruel. Esa fuerza revisionista no deja de expresarse de una manera bella y llena de sutilezas.

AKELARRE

AKELARRE

LA MAGIA DEL AKELARRE

Akelarre  no es una película de terror, ni un thriller. Y no pretende serlo. Es, más bien, un drama histórico. Igualmente, el ritmo de la narración nunca deja de ser interesante, y crece en tensión hasta el éxtasis final, que no decepciona. No solo la historia es atrapante, sino que el enfoque le da una vitalidad muy actual. Una combinación de leyenda medieval, relato de época y conciencia del presente que dan como resultado algo pocas veces visto. Agreguemos una fotografía que destaca por su belleza y composición a través de los contrastes de luces y sombras, logrados de manera magistral. Y, por qué no, unas actuaciones que están más que a la altura, sobre todo por parte de las cinco compañeras de Ana, todas ellas debutantes en la gran pantalla, que aportan frescura sin perder la seriedad.

A pesar de ser una puesta en escena mayormente realista, la película cuenta con infinidad de recursos narrativos y visuales. La atmósfera va adquiriendo una magia y  hermosura en las imágenes que no es para despreciar. Algunos planos directamente parecen obras de arte de Caravaggio o de Rembrandt. El claroscuro al estilo barroco carga de significación cada cuadro y a cada personaje. La utilización de la cámara en punto de vista de distintos personajes, en momentos clave, es precisa. Una narración en off contradice lo que vemos en la pantalla, a modo de engaño. Y una deliberada omisión en el encuadre en la última escena que no podría ser más oportuna. En fin, una demostración de técnica en el modo de contar la historia que hace de Akelarre una película verdaderamente diferente.

TROLL 2: LA MEJOR PEOR PELÍCULA DE LA HISTORIA

TROLL 2: LA MEJOR PEOR PELÍCULA DE LA HISTORIA

Una película puede tener diversos errores técnicos o defectos. Puede ser un guión incoherente donde lo que va sucediendo se contradice a sí mismo. Quizás un montaje inentendible, o que falle en la continuidad. O diálogos irreales, malas actuaciones, efectos especiales de baja calidad. En fin, las posibilidades son infinitas. Pero hay una película que se destaca por tenerlo todo. Y, sorprendentemente, cuenta con una legión de fanáticos que la defienden a capa y espada. Estamos hablando de la mítica Troll 2, del peculiar director italiano Claudio Fragasso. El documental Best Worst Movie cuenta de primera mano la historia de una transformación: de ser considerada la peor película de la historia pasó a convertirse en un clásico de culto.

LOS GOBLINS ATACAN

Empezar a contar de qué va Troll 2 resulta una tarea sumamente difícil. No porque el argumento sea complejo, sino que, en algún punto, es irrelevante. Resumiríamos diciendo que trata de una familia que se va de vacaciones a un pueblo rural, que resulta estar habitado por goblins camuflados como humanos, en busca de víctimas para alimentarse. Pero estaríamos dejando afuera tantas aristas, tantos conceptos, tantos detalles absolutamente mágicos, que no sería una descripción fiel. Por ejemplo, tenemos al abuelo Seth (Robert Ormsby) que, a pesar de estar muerto, se aparece como un fantasma para advertirle al pequeño Joshua Waits (Michael Stephenson) sobre los goblins y ayudarlo a salvar a su familia. Aunque no es exactamente un fantasma, porque va a accionar de distintas formas en el mundo de los vivos. Desde detener el tiempo hasta tirar una molotov, nunca se explica cómo lo hace.

Pero por suerte, no es lo único inexplicable. Tenemos también a la rimbombante bruja Creedence Leonore Gielgud (Deborah Reed). Ella es la reina de goblins y se comunica con una piedra mágica de Stonehenge que le da poderes. Su objetivo, se podría decir, es ayudar a estas criaturas a convertir a los humanos en plantas para comerlos. Esto, claro, porque, como todo el mundo sabe, los goblins son vegetarianos. Rebuscadísimo. Por cierto, estos monstruitos no son más que personas de baja estatura vestidas con bolsas de arpillera y máscaras de plástico berretas.

Y, como si fuera poco, en paralelo tenemos la historia de Elliott Cooper (Jason Wright), un adolescente que pretende conquistar a Holly (Connie Young), la hija de la familia. Esta subtrama es totalmente prescindible e intrascendente. Pero no podemos dejarla de lado porque aporta momentos de los más icónicos. Resulta que Elliot tiene que elegir entre vaguear con sus amigos o irse de vacaciones con la familia Waits. Como no puede decidir, va con sus secuaces en un motorhome al mismo pueblo, donde también se enfrentarán a los goblins. Éstos jóvenes nos aportarán joyas como la conversión de uno de ellos en árbol o la imperdible escena de sexo con pochoclos. Y cortamos acá, pero podríamos estar horas relatando todas las incoherencias e inconsistencias de un guión tan absurdo como es el de Troll 2.

TROLL 2

TROLL 2

LA MEJOR PEOR PELÍCULA

Michael Stephenson, el actor que hizo de Joshua, es el mismísimo director del documental Best Worst Movie. Gracias a ese trabajo, que por cierto está bastante bien logrado, podemos conocer un poco más sobre la historia de Troll 2, desde detalles de la filmación hasta la explosiva repercusión que tuvo años después. Y, realmente, no tiene desperdicio. Con testimonios de casi todo el reparto principal y del director, transitamos por un mundo que parece increíble. Los fanáticos se reúnen a ver la película una y otra vez, se disfrazan y actúan las escenas, repiten los diálogos de memoria. Los actores son estrellas que firman autógrafos, se venden remeras con sus caras y todo tipo de merchandising. Un tipo creó un videojuego; un soldado llevó la película a la guerra de Irak. Y mucho, mucho más.

NUEVO ORDEN, LA DISTOPÍA SOCIAL

Troll 2 se filmó en un rodaje sumamente rápido: fueron tres semanas en un pueblito de Utha, en el verano de 1989. Solo lleva ese nombre para engañar al público haciéndole creer que es una secuela, pero no tiene ninguna relación con Troll, de 1986. La encargada del guión, como en tantas otras películas de Fragasso, fue su propia esposa Rossella Drudi. Según sus palabras, muchos de sus amigos por aquella época se estaban convirtiendo al vegetarianismo y ella estaba enojada con la situación. Entonces decidió crear a estos monstruos como una suerte de vampiros vegetarianos.

Fragasso estaba en Italia cuando se estrenó Troll 2 en EEUU. La crítica, por supuesto, fue espantosa, pero a Claudio no le importó. “Yo no hago películas para que los críticos me alaben. Yo solo quiero filmar. Cuanto más, mejor”. Para él, la película hablaba de cosas importantes: el comer, la vida y la muerte, una familia unida contra otros que la quieren destruir. Que la consideren la peor película, según sus palabras, es casi como que la consideren la mejor. Ha causado sensación.

BEST WORST MOVIE

BEST WORST MOVIE

LAS ESTRELLAS DE TROLL 2

La mayor parte del reparto estaba haciendo su debut en el mundo del cine. Quizás el caso más paradigmático sea el de George Hardy, quien es también uno de los protagonistas del documental. Él interpretaba a Michael Waits, el padre de familia y personaje central en la historia. Sin embargo, su verdadera profesión era la de dentista, y no volvería a actuar hasta pasados casi 20 años después de Troll 2. En todo ese tiempo se dedicó a establecer su propio consultorio, pero siempre tuvo el sueño de triunfar como actor. Lo que sucedió es que, al estrenarse la película, se dio cuenta de que era un desastre y se alejó de la actuación.

George no fue el único que se sintió decepcionado al ver la película. El propio Michael Stephenson la recibió en VHS como regalo de navidad y, al verla, se quería morir. Connie Young cuenta que, durante el rodaje, sabía que estaban haciendo una basura. Pero fue cuando vio los comentarios en IMDb que se sintió realmente mal. No solo criticaban la película, sino que la mataban a ella en su interpretación de Holly. Para seguir su carrera como actriz, decidió no incluir a Troll 2 en su currículum por vergüenza, y porque le quitaba posibilidades de conseguir papeles.

Por el contrario, la actriz Margo Prey que interpretaba a Diana, la madre de la familia, estaba sumamente feliz con el resultado de la película. Cuando la vio, pensó que era genial. “Simple, elegante y realista, trata de las personas y las experiencias que pasan”. Incluso la compara con Casablanca. Por lo que puede verse en Best Worst Movie, Margo no está del todo cuerda. Y sus comentarios sobre Troll 2 son la prueba irrefutable.

Todos los actores tuvieron problemas o dudas durante la filmación. Ninguno parecía comprender realmente de qué trataba la película. Pasaban horas leyendo el guión e intentando descifrar que significaba. La comunicación con Fragasso era complicada ya que no hablaba muy bien inglés. Don Packard, que ni siquiera es actor, caracterizaba a un humano-goblin encargado de un almacén y durante la filmación estaba bajo tratamiento psiquiátrico. No sabía lo que estaba haciendo, no entendía la película y no recuerda nada. Así y todo, no es de las peores interpretaciones.

TROLL 2

TROLL 2

EXPLOSIÓN Y FENÓMENO DE CULTO

Pasaron 17 años desde el estreno en 1990 de Troll 2, cuando un par de amigos tuvieron la idea de hacer una proyección. Ellos estaban fascinados con la película, la veían todo el tiempo. Decidieron publicar en MySpace el evento, a realizarse en Nueva York. La reacción fue inmediata, las entradas se vendieron solas. Gente de todas partes de los Estados Unidos se acercó, la sala se colmó y asistieron varios de los actores del reparto. Fue una locura, pero solo la primera de varias. El fenómeno se replicó en San Francisco, Boston, Chicago y muchas otras ciudades. Incluso hicieron un evento especial en el pueblo donde fue filmada, que convocó a miles de seguidores. El más entusiasmado del reparto siempre fue Hardy, que estaba encantado con la fama repentina. Iba a cuanta proyección o convención lo invitaban.

Cada vez que Fragasso asistía a algún evento, se terminaba peleando, medio en broma medio en serio, con los actores. Es que el director defendía a muerte la película, mientras que los actores se burlaban y se reían de lo mala que era. Fragasso aseguraba que ellos no entendían, no sabían nada de cine. De hecho, se sorprendió al ver que, a pesar de ser una película de terror, la gente se reía en las partes cómicas, pero también en las que no lo son. Igualmente, resaltaba que la película había sido rescatada por el público. Y eso es indiscutible. Ni la industria ni la crítica la valoraron, solo los fanáticos lograron hacerla vivir, y eso tiene que tener algún valor.

Esa valoración existe, aunque sus motivos no sean claros. De tan mala, se volvió buena. La gente no puede creer que algo así sea real, que haya salido a la luz. Porque es una película honesta, comprometida. No está hecha así nomás, ni como parodia ni con ánimo de hacer cine basura. Hay esfuerzo, hay empeño, y hay un resultado desastroso. Fue un fiasco en un principio, pero años después obtuvo su recompensa. Un fracaso exitoso. En una proyección, una persona del público le preguntó a Fragasso por qué la película se llamaba Troll 2, siendo que en ella no aparecen trolls, ni siquiera se los nombra. La respuesta fue: “Vos no entendiste nada”.