REVIEW – UN AMOR MEMORABLE

REVIEW – UN AMOR MEMORABLE

How I am supposed to live without you, now that I’ve loving you so long” (cómo se supone que viviré sin tí si te he amado por tanto tiempo”), se preguntaba Michael Bolton en una de sus canciones y también es la inquietud de Sam (Colin Filth) en Supernova (en español, “Un amor memorable”), la película que se estrenó ayer en versión digital.

Tusker (Stanley Tucci) es un célebre escritor al que le diagnostican demencia y su enfermedad, pese a ser incipiente, comienza a hacer mella en su vida. Sam, su pareja, un músico de renombre, teme en silencio que llegue el día en que él no lo reconozca, pero tiene en claro que seguirá ahí hasta el final.

La pareja emprende un viaje por Gran Bretaña en una casa rodante, lo que le da al filme un estilo “road movie” que es muy bien llevado a cabo por Dick Pope, encargado de la fotografía. Este viaje es tanto real como metafórico: los personajes transitan las rutas del país y la de la vida misma, con destino incierto pero teniéndose y sosteniéndose mutuamente.

POLVO DE ESTRELLAS

Además de escritor, el personaje de Tucci es aficionado por la astronomía. El viaje les permite paradas para observar las estrellas y un diálogo en torno a ello da origen al título original de la película: Supernova. 

“Estamos hechos del mismo material que las estrellas”, es la premisa que guía el diálogo y que permite comprender de qué manera percibe este personaje la vida, frente a su final inminente.

UN TEMA DIFÍCIL, BIEN EJECUTADO

La película no apela a golpes bajos y eso de por sí es destacable, ya que con la temática que trata es muy sencillo caer en el cliché y apelar a la compasión del público y la lágrima fácil. El recorte temporal que hace el filme -luego del diagnóstico pero antes de que la enfermedad se manifieste en todo su potencial- contribuye a ello.

Los personajes tienen un carácter lo suficientemente fuerte como para enfrentar con entereza la adversidad. “Un amor memorable” explora un tema sensible, sin caer en la crudeza que sí vimos, por ejemplo, en “The father”, con la brillante interpretación de Anthony Hopkins.

“Quiero ser recordado por quien yo fui, no por quien estoy a punto de convertirme” es quizás una de las frases más duras del filme y que retrata a la perfección cómo se vive este padecimiento.

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LOS PROTAGONISTAS DE UN AMOR MEMORABLE

Tucci y Filth demuestran en este filme que son merecedores de todos los premios que tienen en su haber. Muestran una química impecable -producto de su amistad de larga data y de la cantidad de películas que compartieron- y encarnan a sus personajes de forma sumamente creíble.

Sensible, humana y cálida: “Un amor memorable” es la película romántica que no sabías que necesitabas. 

¿Dónde se puede ver? El film está disponible a través del sistema de cine online Cining, en el que se pueden adquirir accesos en las webs de Cinemark Hoyts o Atlas Cines. Una vez realizada la compra, el usuario recibirá un mail con un código único para ver la película.

Un amor memorable

 

WONDER WOMAN 1984: ACCIÓN SIN INNOVACIÓN

WONDER WOMAN 1984: ACCIÓN SIN INNOVACIÓN

Gal Gadot vuelve a ponerse el traje de Mujer Maravilla en “Wonder Woman 1984”, la nueva apuesta de DC y Warner Bros, que se estrena en la Argentina tras el regreso de los cines.

Esta película funciona como una suerte de “antítesis” de su predecesora, Wonder Woman (2017). Ambas contaron con la dirección de Patty Jenkins. Situada 66 años después de la original, esta nueva entrega vibra con colores fuertes y cálidos, con escenas llenas de acción y dinamismo. WW1984 parece pensada para un público más infantil que la anterior, ya que no se centra tanto en la profundidad de los personajes sino que va directamente a la acción.

Esta historia tiene lugar en medio de la Guerra Fría, con una Diana que sufre la pérdida de su gran amor. La lucha de la protagonista es tanto externa (contra Cheetah y Maxwell Lord) como interna, ya que debe enfrentarse a la contradicción entre sus deseos más profundos y su deber como heroína.

wonder woman

GRANDES ACTUACIONES 

Gal Gadot demuestra en este filme que nació para ser la Mujer Maravilla. Su carisma traspasa la pantalla y la determinación y pasión con la que actúa la vuelven digna de un rol para el que Lynda Carter dejó la vara altísima.

Volver a ver a Chris Pine es una grata sorpresa aunque su personaje no tiene mucho más para ofrecer. Sus intervenciones dan el toque humorístico de la película ya que vemos a un Steve que desconoce muchas cosas del mundo “moderno”. Sin embargo, funciona más como un “punto de evolución” para Diana que como personaje en sí mismo. De todas maneras, es interesante la forma en que lo trajeron de vuelta (como una suerte de espíritu o alma en el cuerpo de otra persona).

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Más allá de la pobre construcción de sus personajes (de la que hablaremos más adelante), Pedro Pascal y Kristen Wiig brillan en sus papeles de villanos y se roban la pantalla en cada escena. 

LOS VILLANOS: EL PUNTO MÁS DÉBIL

La ecuación en la fórmula de éxito de las películas de superhéroes se completa con la existencia de uno o más villanos. Siempre con historias trágicas, con pasados que explican sus acciones y que hacen que el espectador llegue a empatizar con su crueldad. En el caso de la nueva película de DC, son dos los antagonistas y sus destinos se entrecruzan en la trama.

Por un lado, tenemos a Maxwell Lord (Pedro Pascal), un empresario al que la necesidad de demostrar su valor como persona lo lleva a una desmedida e incontrolable sed de poder que no hace más que empeorar. Se vuelve una suerte de “genio de la lámpara” que concede deseos con trampas, ya que él recibe algo para sí a cambio de lo que concede. Solo al final se puede “entender” el por qué de sus actos, pero su historia no se aleja del típico cliché que ya se ha visto repetido infinitamente.

Por su parte, el personaje de Kristen Wiig, Cheetah, carece de un trasfondo que pudiera “justificar” su maldad. Sí, evidentemente la ambición, las ganas de “ser alguien” y de destacar en un mundo en el que era invisible funcionan como motor de sus actos pero ¿es suficiente para convertirse en villana? Hay una especie de odio injustificado mezclado con testarudez que no le permiten reflexionar acerca de la forma en que sus actos afectan al resto. 

El guión y la construcción de los personajes fallan en este punto y no alcanza con las buenas actuaciones de Pascal y Wiig para que sean villanos memorables.

wonder woman

WONDER WOMAN: VOLVER A LOS 80

Como su nombre lo indica, Wonder Woman 1984 es un boleto de ida a los años ochenta. Esto es algo que puede percibirse tanto en el plano visual (vestuario, peinado y escenografía) como narrativo. La historia habla de tiempos más simples y transmite la nostalgia a quienes vivieron esta época. 

Visualmente, la temática ochentosa la vuelve atractiva y luminosa. Sin embargo, en lo que respecta a la trama, la película habla en un tono moralizador que es típico de las producciones de la época en que está situada pero que, en la actualidad, resulta simplemente cansador. Ya se ha visto en innumerables producciones hollywoodenses el mensaje de que la ambición desmedida solo destruye y que es fácil corromperse ante ella. 

Cerca del final, podemos ver la cantidad de tragedias que se pueden evitar cuando no interfiere la incontrolable sed de poder. El tinte aleccionador de estas escenas -construídas como imágenes de archivo- se posiciona como un claro mensaje al público pero no surte efecto.

El filme también explora la importancia y el valor de tomar el camino más difícil, el de la honestidad y la verdad, para poder triunfar y prosperar. Este también es un mensaje repetido ad infinitum en las producciones cinematográficas, por lo que no hay ninguna moraleja innovadora en esta historia.

ENTRE EL EMPODERAMIENTO Y LA CONTRADICCIÓN

En WW1984 pueden encontrarse ciertas contradicciones, producto del descuido o de detalles que se pasaron por alto. Mostrar a los villanos con un poder magnificado no se condice con la resolución del filme, ya que son fácilmente derrotados.

De todas maneras, la contradicción principal tiene que ver con el mensaje que se intenta transmitir en contraposición con lo que efectivamente se transmite. El filme intenta constantemente dar un mensaje de empoderamiento femenino, no solo con el personaje de Diana sino también con Bárbara Minerva enfrentándose a un acosador.  Sin embargo, que gran parte del argumento vaya en torno a la dependencia emocional de Diana para con Steve ayuda poco a construir esta imagen de mujer empoderada. 

En conclusión, Wonder Woman 1984 es una secuela entretenida y visualmente atractiva pero pobre. El desarrollo de los personajes y de las distintas subtramas no convencen y la vuelven fácilmente olvidable. 

 

COMING 2 AMERICA: UNA SECUELA INNECESARIA

COMING 2 AMERICA: UNA SECUELA INNECESARIA

Eddie Murphy vuelve a ponerse en la piel de Akeem Joffer (y de otros tantos personajes) para la secuela de Un príncipe en Nueva York (1988), una de las obras que lo consagró hace más de 30 años. Sin embargo, esta película nos recuerda que las segundas partes nunca fueron buenas.

En esta nueva entrega, Akeem es el Rey de una próspera Zamunda. Cuando se pone sobre la mesa el asunto de la herencia del trono, debe regresar a Nueva York por una revelación: tiene un hijo bastardo del que no sabía nada. 

LA HISTORIA SE REPITE

Lavelle (Jermaine Fowler) es un joven de Queens que se las rebusca para sobrevivir en Nueva York. Con 30 años, se entera de que su padre es el soberano de Zamunda y su vida cambia para siempre. 

Su llegada al palacio es un momento de quiebre en la historia. La película nos ofrece el contraste – tantas veces explorado – entre la vida de la realeza y la vida estadounidense. Este encuentro es un espejo del film original, donde el choque intercultural se produce en terreno yankee.

La madre de Lavelle (Leslie Jones) aporta frescura a la trama. Sus ocurrencias, la forma en que se maneja dentro del palacio y la amistad que entabla con Lisa (Shari Headley) mantienen al espectador interesado en una historia que tiene poco sostén por sí misma.

Lavelle y su madre - Un príncipe en Nueva York 2

Coming 2 America – Amazon Prime Video

Lavelle nos recuerda al joven Akeem e incluso sus valores en torno a seguir su propio camino son los mismos que su padre. Cuando la Corona intenta imponerle una esposa por cuestiones diplomáticas, Lavelle huye con Mirembe, su verdadero amor.

Volver a contar la misma historia con otros condimentos ciertamente no funciona y Coming 2 America es una prueba de ello. Es inevitable quedarse con la sensación de Déjà Vu: un chiste repetido deja de dar risa y si ese chiste se repite por casi dos horas es simplemente adormecedor.

No hay sorpresas en esta entrega. Un (sutil) guiño al “empoderamiento” femenino es quizás lo único que distingue a esta secuela. Una de las hijas de Akeem termina volviéndose heredera a la corona pese a las leyes que impiden que las mujeres accedan al trono. Además, se muestra a las jóvenes hijas como guerreras fuertes, capaces de enfrentarse a los peligros y las amenazas del reino. No obstante, esto no alcanza para que el filme valga la pena.

VIEJOS CONOCIDOS

Además de Murphy, esta secuela tiene otros miembros del elenco original como James Earl Jones, John Amos, Shari Headley y Arsenio Hall.

El filme fue dirigido por Craig Brewer, quien ya había trabajado anteriormente con Murphy. Juntos hicieron Mi nombre es Dolemite (2019), película en la que también actuaba Wesley Snipes, quien en esta entrega interpreta al General Izzi.

Los guionistas de la película original – David Sheffield y Barry W. Blaustein– también trabajaron en esta secuela y eso se nota. Coming 2 America parece un refrito del éxito de 1988, como si solo hubiesen adaptado (apenas)  el guión al siglo XXI.

LO ¿BUENO? SE HACE ESPERAR

Tuvieron que pasar 32 años (y una pandemia) para volver a ver al príncipe que hizo reír a generaciones enteras. 

No es de extrañar que hubiese tanta expectativa en torno a esta película: su producción fue anunciada a principios de 2017. En 2019 se confirmó la presencia de gran parte del elenco original. Las filmaciones comenzaron a mitades de ese año pero, pandemia mediante, todo se atrasó. 

La idea original era estrenarla en los cines, así como se hizo con su predecesora. Sin embargo, la situación mundial llevó a que Paramount Pictures vendiera los derechos a Amazon Studios, que decidió lanzarla en su plataforma.

secuela un príncipe en nueva york

Coming 2 America – Amazon Prime Video

CUMPLE, PERO NO TANTO

La película es más una oportunidad de “recordar viejos tiempos” que un producto original. Si la leemos en esa clave, incluso, funciona mejor que si la dejamos valerse por sí misma. 

LUZ, CÁMARA…¿INCLUSIÓN?

Murphy tiene en esta película un rol que limita su humor. Haberse vuelto el rey de Zamunda le da una “seriedad” que no le favorece y los demás personajes a los que encarna (Clarence, Saul y Randy Watson) quedaron demodé y constituyen un tipo de humor “del siglo pasado”. 

Coming 2 America actúa como un golpe a la nostalgia para aquellos que disfrutaron de la entrega original. Las segundas partes no siempre son buenas y esta película es un claro ejemplo de ello. 

 

RAYA Y EL ÚLTIMO DRAGÓN: UN GRAN ACIERTO

RAYA Y EL ÚLTIMO DRAGÓN: UN GRAN ACIERTO

Raya y el último dragón es la nueva apuesta de Disney. Fiel a su estilo, la compañía del ratoncito no decepciona en esta entrega cargada de acción y con una linda moraleja.

La nueva apuesta de Disney se estrenó simultáneamente en cines y a través de la plataforma del ratoncito. Por cuestiones de negociación, solo algunas cadenas argentinas (Multiplex, Showcase, Atlas) contarán con este título en su cartelera. Mientras tanto, quienes prefieran verla por Disney+ deben pagar un adicional de $1050 o esperar al 23 de abril, fecha en la que este título pasará a estar disponible para todos los usuarios del servicio de streaming. 

El argumento del filme animado tiene el sello característico de las películas de la compañía. En Kumandra, humanos y dragones vivían en armonía hasta que estos debieron sacrificarse para salvar a la gente de los Drunn, monstruos con la capacidad de convertir todo en piedra. 500 años después, el mal regresa a una Kumandra dividida en reinos que pelean entre sí. Los Drunn arrasan entonces con todo a su paso, incluyendo al papá de Raya, que es convertido en piedra.

La acción se materializa desde los primeros minutos del filme y permite vivir una película de aventuras en todo su esplendor. Raya prescinde de la música que acompaña a la mayoría de las creaciones de Disney y también de la subtrama romántica, pero en ningún momento se siente esa ausencia. 

LOS PERSONAJES

Raya es una guerrera decidida y valiente que tiene muy claras sus convicciones y no reniega de su destino. Está lejos de ser una princesa perfecta y eso la hace más realista. 

Durante su viaje, se suman a ella diversos personajes secundarios que aportan frescura y descontracturan la trama. Veremos a Tuk Tuk, el armadillo; a Boun -un emprendedor de diez años de edad-; al gigante Tong; Noi, a una bebé ladrona; y, por supuesto, a Sisu, el último dragón, capaz de transformarse voluntariamente en humano.

La construcción del antagonismo entre Raya y . Ambas son dos mujeres fuertes e independientes que han sido entrenadas como guerreras desde pequeñas. Si bien los intereses que las mueven son opuestos a simple vista, la raiz de proteger a los suyos es la misma. 

LA UNIÓN HACE LA FUERZA

Dejar atrás las diferencias para perseguir el bien común es el pilar fundamental que sostiene la historia. Los pueblos históricamente enfrentados deben unirse para derrotar de una vez por todas a los Drunn juntando los trozos de la mística gema que protegía a Kumandra.

La necesidad de confiar en el otro -y la dificultad que esto implica- guían del trayecto de la protagonista. Raya fue traicionada una vez por alguien a quien consideraba su amiga, por lo que la confianza es su talón de Aquiles. Sin embargo, a lo largo de su travesía aprende acerca de la importancia del trabajo en equipo.

Al igual que Soul, Raya parece ser una apuesta a un contenido un poco más profundo. Es por esto que grandes y chicos pueden disfrutar de las aventuras de esta nueva princesa.

RAYA: DIVERSIDAD SIN ERRORES

Raya es la primera princesa sudasiática. Su creación representó un desafío ya que se intentó que fuese lo más fiel posible a las características de dicha cultura. Para esto, el equipo contó con el apoyo de antropólogos, lingüistas y profesionales de diversas áreas para evitar errores.

Si bien Kumandra es un sitio ficticio, se trabajó para mantener el espíritu de aquellos lugares que sirvieron de inspiración  (Laos, Tailandia, Indonesia y Singapur) y así rendirles tributo con respeto. 

Raya con vestuario representativo de la cultura sudasiática

ANIMAR EN CUARENTENA

Los desafíos que enfrentó Raya no se limitan únicamente al plano de la historia: su realización estuvo atravesada por la cuarentena. Las videollamadas se volvieron moneda corriente en el proceso creativo y el equipo debió conformarse con colaborar virtualmente. No obstante, esto no fue un impedimento en el resultado final ya que la película logra una coherencia narrativa y visual a la que Disney nos tiene más que acostumbrados.

Visualmente, Raya atrapa desde el primer momento. Los colores de los vestuarios tradicionales, los paisajes y los dragones impiden que despegues la vista de la pantalla. Una animación minuciosamente cuidada y detallista como la de Raya demuestra lo mucho que ha avanzado Disney en este campo.

Por la cantidad y calidad de efectos visuales que posee, Raya es la película ideal para volver al cine, ya que estos elementos se aprecian mejor en pantalla grande.

EL LEGADO DE MULÁN

Mulán caminó para que Raya pudiera correr. Si bien representan culturas diferentes, hay ciertos paralelismos entre la nueva princesa y la guerrera que marcó un cambio de paradigma en las pelis de Disney. Aunque el peligro en la historia de Raya es más místico y fantasioso -lo que la acerca a la trama de Moana-, ambas comparten la convicción de luchar por los suyos. La figura paterna está muy marcada en ambos casos: Mulán fue a la guerra para salvar a su padre y el disparador de la lucha de Raya es recuperar al suyo.

En ambos casos, un dragón actúa de “sidekick”. Quienes crecieron con Mushu se divertirán al ver a Sisu, el último dragón, que acompaña a Raya en su recorrido.

SAINT MAUD: TERROR ESPIRITUAL

Raya y Sisu, el último dragón

Emociona ver cómo las nuevas generaciones crecerán con estos personajes como referentes. Mérida, Moana y ahora Raya conforman una generación de princesas más adaptadas a los tiempos que corren. Ya no hay lugar para damiselas en apuros ni para mujeres que dependen de un príncipe para dar sentido a sus vidas.

Solo el tiempo dirá si Raya trascenderá y se volverá tan icónica como otras princesas. Por el momento, basta con decir que su historia es sumamente disfrutable para cualquier edad y que, sin dudas, es un gran acierto por parte de Disney.

LUZ, CÁMARA…¿INCLUSIÓN?

LUZ, CÁMARA…¿INCLUSIÓN?

La representación de la mujer en la ficción ha sufrido muchas variaciones en los últimos años. De abusar de estereotipos dañinos se pasó a intentos, a veces exagerados, de reflejar el empoderamiento femenino. ¿Qué pasa cuando la inclusión es solo un disfraz?

El feminismo está logrando instalarse fuertemente en la agenda pública, a través de la inserción de nuevos tópicos y cuestionamientos en la sociedad. La industria cultural masiva -con mayor o menor reticencia- se hace eco de esta situación. Esto puede estar guiado por un interés genuino en la causa o para no “quedarse afuera” de las discusiones que involucran al público (que es, en definitiva, quien le genera ganancias). 

FAN SERVICE

Las compañías cinematográficas están atentas a “lo que la gente pide”. El fenómeno del “fan service” -es decir, mostrarle al público lo que quiere ver- ya es algo habitual en el mundo audiovisual. Así, los fanáticos influyen en las decisiones de guionistas y escritores hasta el punto de modificar finales o revivir a determinados personajes. 

Atentos a este fan service, las mentes detrás de las películas pueden optar por forzar escenas o situaciones para “cumplir con la cuota” de inclusión. Un ejemplo claro de esto lo tiene el universo de Marvel en la última entrega de Avengers: Endgame. En esta película, una escena muestra a todas las heroínas formando un “escudo humano” para que Capitana Marvel pudiera transitar por el campo de batalla. Este momento fue muy cuestionado por los fans del MCU y fue calificado de “forzado” ya que muchos de los personajes no habían interactuado nunca entre sí.

Tras la máscara de inclusión se esconde una realidad diferente: la falta de representación femenina sigue siendo moneda corriente en el cine. Hace unos años, un estudio develó que, de las 100 películas más taquilleras de Estados Unidos, solo el 24% de los protagonistas fueron mujeres. Dentro de este porcentaje, solo el 32% pertenecía a minorías étnicas. Asimismo, en el mismo listado, nos encontramos con que las mujeres solo ocuparon el 16% de los puestos de trabajo (directores, escritores, productores, productores ejecutivos, editores y directores de fotografía).

Si bien esas cifras han mejorado en los últimos dos años, lo cierto es que todavía falta para hablar de una verdadera inclusión en el cine. Sin ir más lejos, la diferencia de edad entre los roles masculinos y femeninos da cuenta de la desigualdad. Durante la última década, solo un 25% de los personajes fue interpretado por actrices mayores de 40 años. En un análisis con películas de 2019, sólo el 16% de los personajes femeninos tenían entre 40 y 50 años, en comparación con el 26% de actores de esa edad.

¿CÓMO SE MIDE LA INCLUSIÓN EN LA GRAN PANTALLA?

En la década del 80, la artista Alison Bechdel propuso una prueba para comprender si las obras cinematográficas eran machistas. El “test de Bechdel” consiste en analizar si una película cumple con tres requisitos: tener dos personajes femeninos con nombre; que estos hablen entre sí; y que el tema de conversación no sean los hombres. Esta visión con perspectiva de género resultó revolucionaria en su momento y aún hoy se utiliza como parámetro en muchas críticas de cine. 

Sin embargo, como ciertas películas son consideradas machistas pese a cumplir con estos requisitos, se han añadido algunas variantes para ampliar su alcance. Kimberley Peircel, directora de “Boys don’t cry”, considera que tiene que haber un personaje femenino (protagonista o antagonista) con su propia historia, que persiga sus propios deseos y necesidades. Otro análisis, propuesto por las periodistas Dottle y Koeze, hace énfasis en los personajes secundarios. De acuerdo a este, al menos la mitad de los personajes secundarios deben ser mujeres. De esa forma se refleja la realidad  ya que más de la mitad de la población mundial es femenina.

La actriz y directora Rory Uphold propuso posicionar la mirada detrás de las cámaras y analizar si el film en cuestión cuenta con el 50% de trabajadoras mujeres. Esto actualmente es una utopía dado que prácticamente ninguna película lo cumple.  Este requisito fue modificado por la productora y directora Kate Rees Davies, que sostuvo que las películas deberían tener un mínimo de una o dos mujeres en cada departamento.

¿CÓMO HACER FRENTE A ESTO?

Más allá de estos análisis, es evidente que todavía falta, en términos de representación, para lograr la equidad en la gran pantalla. Como consumidores, debemos seguir pidiendo mayor representación en la ficción, mantener nuestra mirada crítica y exigir productos que estén a la altura de las circunstancias.