THE LAST DUEL: SER VALIENTE ES COSA DE CHICAS

Jodie Comer no viste armadura pero da su actuación más épica en la última película de Ridley Scott, The Last Duel.

carla ana alomar

Fundamentalista de los dramas de HBO. No tomo, pero a Don Draper no le negaría un old fashioned. Mi mamá me dio la vida, y Phoebe Waller Bridge ensangrentada frente a un espejo las ganas de vivirla.

18/10/2021

Contar la verdad en un mundo de caballeros puede ser la batalla más difícil de todas. Y es la que elige Riddley Scott en The Last Duel, una película en la que vuelve a la arena de lucha con la excepción que esta vez el mayor acto lealtad debe darse con uno mismo y no con los altos rangos.

Dos jinetes con su lanza se enfrentan a muerte mientras la corte del rey disfruta del espectáculo. Es inevitable no remontarse a Corazón de Caballero, incluso uno de los retados, Le Gris (Adam Driver) lleva melena similar a la de aquel Heath Ledger torpe con armadura. Sin embargo la historia no se centrará en la destreza de estos dos hombres, sino en sus relatos. Uno miente, pero quien decidirá es Dios en lo que será para uno de ellos, el último duelo.

¿AJUSTE DE CUENTAS?

La verdadera trama, y donde el espectador realmente es atrapado, inicia con la presentación de los actos. Serán tres. 

Jean de Carrouges (Matt Damon), no tiene nada que perder, pues ya lo perdió todo. El señor feudal al que responde Conde Pierre d’Alençon (Ben Affleck) le arrebató a su gran amigo Le Gris, para que cumpla todas las responsabilidades que los lujos conllevan, pero que él no está dispuesto a cumplir. Los que antes eran camaradas y héroes de batallas ahora son deudor y acreedor. 

La competencia y distancia crecen entre ellos, mientras que los viejos tiempos se alejan. Cuando finalmente de Carrouges tiene la oportunidad de volver a ser alguien, casándose  con la hermosa Marguerite (con la dama, vienen las tierras)  la competencia con Le Gris, adquirirá un tinte personal que deja de ser cosa de hombres.

Presentado el mapa de personajes, aparece el gran acierto de The Last Duel: su narrativa. La película va y viene sobre los mismos cuatro momentos donde lo que cambia es la visión de quién los narra. Tres actos, tres relatos, tres verdades pero solo una se condice con los hechos. Mejor dicho el hecho: Marguerite, ahora de Carrouges, es atacada sexualmente.

THE LAST DUEL: DEL PAPEL AL PERSONAJE

La tríada hombre, mujer, hombre presente en los protagonistas también se traslada a los nombres detrás del guión de The Last Duel. Los viejos amigos Matt Damon y Ben Affleck, que se consagraron compartiendo pluma allá por los finales de los 90 con Good Will Hunting, abrieron la dupla a Nicole Holofcener en esta historia basada en hechos realesLa inclusión de Nicole garantiza que la película tenga el female gaze que el relato requiere. En palabras de la co-guionista El motivo por el que me sumé es que Matt y Ben no son mujeres. No es que no puedan escribir personajes de mujeres excelentes, hay muchos hombres que lo hacen, pero creo que eso era lo que yo podía aportar: mi perspectiva como mujer y una mirada y una voz diferentes

Damon, Affleck y Holofcener escribieron desde el lugar de Carrouges, Le Gris y Marguerite respectivamente. Según quién narra, los detalles de cada escena por más mínimos que sean, una mirada, una oración se ven modificados. Lo destacable de The Last Duel es que el cambio está dado por los matices e intenciones que cada actor provea y no por cambios escenográficos extremos. Si bien siempre son los mismos personajes, el acceso a ellos y sus modos de ser, dependerá de la versión que los tenga como protagonistas.

El relato de Marguerite probablemente sea el más importante de todos. El último duelo: Una historia real de crimen, escándalo y juicio por combate en la Francia medievales una investigación exhaustiva del caso en la que, Eric Jager, trabajó durante diez años. Según el autor, si no estuviera convencido de la verdad de Marguerite, el libro no hubiera ocurrido. La actuación de Jodie Comer es tan grande como la valentía de su personaje. Son varias las escenas que podrían servirle como clip en futuras premiaciones.  Ya demostró su versatilidad en acentos y su gran histrionismo. Pero en The Last Duel confirma su presencia actoral. Donde, pese a la fuerza de sus parlamentos, no tiene necesidad de levantar la voz para hacerse oír.

MASCULINIDAD (Y JUSTICIA) FRÁGIL

The Last Duel no solo recrea la época medieval con un diseño sumamente cuidado, sino también con un claro entendimiento de la influencia de la Iglesia tanto en el arte como en las conductas de los hombres. Estamos en el Medioevo, pero la desconfianza hacia el relato de una mujer, incluso de su amiga más cercana, son incómodamente actuales. “Lo que importa no es la verdad, sino el poder de los hombres” le dice la suegra a Marguerite en la escena más íntima entre ambas. No importa qué se diga, sino quién lo diga. 

La idea de que cuando se hiere a una mujer no se la daña a ella sino al honor de su esposo, sobrevuela todo el acto de Marguerite. Hasta aterrizar directo en nuestra conciencia, golpeándonos con el punto más alto del film: el juicio donde se decidirá el precio de su verdad.

Con todo en su contra, ella siempre se mantuvo firme. Si en la actualidad existe la frase no todos los héroes llevan capa, en el siglo XIV habrá sido que no todos los caballeros visten armadura. ¿Por qué no corset?The Last Duel conmueve, porque nos ubica en los primeros vestigios del feminismo. Donde tal vez no existía una palabra en latín para definirlo, pero sí mujeres que lo ponían en práctica sin saberlo. ¿Cómo? Con el arma más poderosa de todas: la verdad.

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