OSCARS 2021: NOMINADAS A MEJOR PELÍCULA

Ocho cintas son las nominadas a "Mejor Película" en los Oscars 2021. Por sus temáticas implican un gran avance para la Academia y por ende la industria.

carla ana alomar

Fundamentalista de los dramas de HBO. No tomo, pero a Don Draper no le negaría un old fashioned. Mi mamá me dio la vida, y Phoebe Waller Bridge ensangrentada frente a un espejo las ganas de vivirla.

 Entre las nominadas a mejor película de los Oscars 2021 figuran grandes historias y propuestas. Por lo que la edición número 93 de los premios de la Academia, no sólo será una gran aventura experimental por las medidas que el contexto de pandemia exige, sino por el significado de los resultados que pueden llegar a ocurrir según quién gane la categoría mayor. Dos mujeres en la categoría de dirección. Dos óperas primas que toman riesgos, con historias que priorizan lo humano por sobre un bestial presupuesto. La inclusión y adaptación son algunos de los tópicos tocados en los ocho películas que competirán por la estatuilla mayor. Conozcámoslas. de cerca.

LA JOVEN PROMESA FEMENINA

 ¿Podrías imaginarte la peor pesadilla de una mujer? Se pregunta Carey Mulligan disfrazada de enfermera, mientras mastica chicle harta de los hombres y todo su ejército de actitudes.

 Si la respuesta es no, su personaje Cassie, durante todo Promising Young Woman, nos obliga a hacerlo. Una adorable empleada de café, que combina colores pasteles a la perfección de día. Pero de noche,  usando todos los clichés patriarcales como armas a su favor, busca respuestas  y venganza  por la pérdida de su mejor amiga Nina, víctima de abuso.

Pese a manejar una estética de casa de muñecas, de ahí la riqueza de sus contrastes, en la ópera prima de Emerald Fennell nada es color de rosa. Haciendo uso de himnos pop como Toxic de Britney Spears,  reversionados con violines siniestros, la directora se adentra en la violencia que sufren las mujeres sin caer en discursos panfletarios.

 El tono de comedia negra y el recurso de  planos detalles que engañan y hacen que nos adelantemos con imágenes erradas se apropian de la pantalla desde la primera escena. Una mujer vestida de oficina, que camina descalza con gotas rojas que caen de su brazo. Predecimos lo peor. Pero enseguida vemos que la sangre no es sangre, sino Kétchup y que los hombres del otro lado de la calle inmediatamente son puestos en su lugar. Y si sumamos que es rubia, inmediatamente se respira Kill Bill en el aire.

 Cassie nunca está ida. Cada vez que se deja caer en manos de un hombre, jugando con la idea de la vulnerabilidad femenina a altas horas de la noche, es donde mayor control tiene. Ese es su plan mayor hasta llegar al responsable de la pérdida de su mejor amiga. De hecho son los hombres los que están vulnerables, cuando enseguida el cuerpo de nuestra actriz de un giro, justo antes que ocurra el peor escenario, y cargado de sarcasmo nos vuelve a descolocar con una reflexión cruda.

 La historia de Cassie nos habla de un duelo inconcluso, a la que solo ella pareciera buscar respuestas. Ella teniendo que conformarse con un estilo de vida, dejando atrás todas sus metas, por no poder avanzar. Pero también nos habla del prejuicio y la filosofía de algo habrá hecho de un sistema que revictimiza a las víctimas.

Que Relatos como el de Promising Young Woman, este compitiendo en la categoría “Mejor Película” y permitámonos la redundancia, prometen mucho.

TODO EL MUNDO ESTÁ MIRANDO

 La obra de Aaron Sorkin se caracteriza por su peso político. Y su película para Netflix, The Trial of the Chicago 7 no es la excepción.

 La cinta está basada en la historia real sobre el juicio mediático de seis meses, en el que siete activistas que buscaban detener la guerra de Vietnam fueron acusados de incitar los disturbios en la convención demócrata de 1968. Otro caso más de justicia institucional e inocentes siendo escudo de tensiones políticas.

 Valiéndose de un gran elenco, uno de los más númerosos dentro de las nominadas, capaz de estar a la altura de los diálogos ágiles del director, la película logra construir la tensión de un tribunal y las frustraciones de jóvenes que buscan cambiar el sistema mientras luchan porque el sistema no los cambie.

 Vale destacar la dupla Eddie Redmayne y Sacha Baron Cohen en la construcción de dos líderes de la justicia social, pero de recorridos opuestos. Mientras que Redmayne caracteriza al letrado Tom Hayden, preocupado por las formas, el personaje de Cohen es la adrenalina del hipismo. Casi en sintonía con otro de sus papeles, el ácido pero siempre acertado Borat, Sacha interpreta a Abbie Hoffman que se sirve del stand up para llegar a las masas.

Sus distintas formas de concebir la revolución, los encontrarán en grandes momentos de reproches y por ende de grandes reflexiones. “No Iremos a la cárcel por lo que hicimos sino por lo que somos”.

 Pese a que el juicio duro 6 meses, la pesadez de los acusados no se transmite al espectador. Sus dos horas de duración, transcurren con gran ritmo. Intercalando con imágenes de archivo y flashbacks a los días de la Convención, donde se vive el clima de época, y cortes al presente en el juzgado, la cinta nos permite ir reconstruyendo los hechos a partir de distintos testimonios.

 Existen varias frases de la película que pueden traerse al presente y funcionar a la perfección. Que evidencian la  actualidad de este tipo de historias. Cargadas de racismo y negociaciones entre instituciones que deberían ser imparciales. Tal vez la más acertada en función de esta nota en función de las nominadas, sea la que un acusado manifiesta el primer día del juicio “Son los premios Oscars de la Protesta”.

LA CARRETERA COMO HOGAR

 De la mano de Chloé Zao, Nomadland probablemente sea una de las grandes favoritas para llevarse la estatuilla mayor en los Oscars. En la candidata a mejor película, la ya premiada Frances McDormand interpreta a Fern, la protagonista de esta historia sobre ruedas.

 Nomadland sigue a esta viuda, que decide dejar atrás sus raíces para adentrarse en las carreteras norteamericanas y dar comienzo al estilo de vida que pese a ser duro es el que más le cierra: el nómada.

 En su día a día, Fern se enfrenta con cotidianeidades como cocinarse algo caliente en su pequeña cacerola cuando climas como las heladas de Dakota del Sur la envuelven. Se las debe ingeniar para aprovechar lo que más pueda ese espacio trasero de su van, su hábitat natural cuando no está en el volante. Pero también Fern debe enfrentarse con momentos más grandes que vaciar un balde que funciona de baño.

 La situación laboral en Estados Unidos es delicada. La placa inicial de la cinta lo adelanta, indicando que fábricas de yeso están cerradas por falta de demanda. Y nuestra protagonista lo vive en carne propia. Paseándose por trabajos estacionales, desde embalar cajas en Amazon, a acomodar piedras en tiendas de artesanías al borde de la ruta, Fern es un animal de trabajo. Necesita hacerlo para no pensar. Como se nos revela al confesarse con una amiga del camino, mientras le hace un corte de pelo: gran parte de su tiempo pasa recordando a su marido.

 Mediante imágenes de una inmensidad tremenda, ya sea por el paisaje en sí mismo o por la sensibilidad que una simple mirada hacia estos pueda transmitir, Nomadland conmueve sin decir mucho.  A Fern la entendemos por el cansancio en su rostro, por sus silencios.

Como adelanta el libro de Jessica Bruder en el cuál la cinta se basa Nomadland: Surviving America in the Twenty-First Century la historia de Fern y de los otros personajes que no recorren las rutas  sino que siembran historias en cada kilómetro recorrido es de supervivencia. Sobrevivir dentro de un sistema de filosofía descartable, que margina y no ampara en ningún aspecto.  Donde si no sos útil, debes huir donde no molestes.

 Con una investigación e inclusión de nómadas reales, como Bob Wells, la película nominada nos habla de aquellos que son dejados atrás en esta carretera fantasma con reglas de oferta y demanda a través de su propia filosofía. Sin ficcionalizarlos para volverlos más estéticos. En cada encuentro que Fern vive, se nos abre una ventana a esta filosofía de vida. Los campings como refugio, el donarse objetos y revivir a través de ellos las propias historias.  

 La obra de Chloé  Zao, no solo emociona sino que nos recuerda que por más kilómetros que uno pueda recorrer, la libertad no se siente como tal sino es compartida.

UN RELATO SOBRE ECHAR RAÍCES

 Que entre las nominadas a mejor película, estemos viendo una historia sobre inmigrantes coreanos, hablada en coreano, no hubiera sido posible sin el fenómeno Parasite (2019) del año pasado. La multipremiada cinta de Bong Joon-ho no solo confirmó la mala predisposición por leer subtítulos de los americanos sino que acomodó el terreno para que  el talento por fuera de los estándares y narrativas de Hollywood comience a ser tenido en cuenta.

 Es así que Minari, una película pequeña de la productora independiente A24, basada en la infancia de Lee Isaac Chung, su director, llega a competir como Mejor Película en los Oscars 2021.  

 El Minari es una hierba coreana, que crece en cualquier tipo de terreno y es utilizada para múltiples usos. No es casual entonces, que el título de la cinta surja partir de esta planta con gran poder de adaptación.

 Corren los años 80, pleno boom migratorio de coreanos a América, y la familia Yi decide establecerse en Arkansas en busca de un mejor futuro. Y si hay algo que deberán hacer, para salvar la integridad de su familia, es adaptarse.

Jacob, el líder de la familia interpretado por Steven Yeun deposita todos sus ahorros, y esfuerzos, en la construcción de una granja especializada en productos coreanos.  La idea de un futuro mejor, trabajando una tierra propia lo entusiasma pero no así a su mujer Monica. Que de entrada le cuesta aceptar que un remolque en el medio de la nada, será su hogar. El modelo de cuatro, es completado por sus dos hijos David y Anne.  David es el que más conocemos. Alan Kim se encarga de darle vida al personaje, que a pesar de su problema cardiaco, posee una vitalidad y ocurrencia contagiosa.

 Mientras se las ingenia para que sus cultivos no se sequen, Jacob debe hacerle entender a su mujer que las cosas van a mejorar pero que llevan tiempo, como el crecimiento de una planta. Para calmar las aguas, aparece el gran corazón de la película: la abuela Soonja. Interpretada por la actriz Youn Yuh-jung, que no dejó una estatuilla sin recoger en la carrera de premios, esta abuela no es nada parecido al modelo que David tiene de una.

 A través de él, vemos como el modelo americano con marcas, personajes de tv e incluso modelos de familia, se hace carne en los más chicos. Al punto tal que el pequeño no puede entender como Soonja se pasea en calzones y no hornea galletas como “todas” las abuelas.

 Minari más que hablar del sueño americano, habla de la familia. De distintas maneras que hay de preocuparse por la misma. Jacob desde el lado económico, Monica desde la contención. De cómo el desafío de mudarse a una cultura totalmente distinta a la de uno, es imposible si nuestro faro de referencia , nuestra idea de hogar sin importar donde estemos, que es la familia tiene problemas.

 Por eso la abuela, es tan esencial en la historia. Es la que trae el Minari, esa raíz que vuelve a unir los vínculos. A recordarnos que no hay fórmulas mágicas, como el sueño americano del querer es poder. Hay personas, de ahí el gran corazón de la película, haciendo lo que pueden con las condiciones que les toca vivir. Adaptándose en la medida justa sin perderse en el camino.

SENTIR EL SILENCIO

 Sound of Metal más que una película, es una experiencia sensorial.  La ópera primera de Darius Marder utiliza todas las herramientas técnicas, como también la destreza de sus actores para transmitirnos cómo se siente la ausencia de sonido. Trabajar con la idea de restricción no es algo fácil. Y más si hablamos de algo visual como es el cine. ¿Cómo mostrar algo que no está? Sin embargo, la película no solo lo logra sino que también construye una historia sensible sin abusar de las emociones.

 Sound of Metal se adentra en la vida de Ruben, interpretado por un enorme Riz Ahmed, que de la noche a la mañana pierde el sentido del oído. Este accidente puede alterar a cualquiera, pero si hablamos de un músico la pérdida es inimaginable. Sobre todo para alguien como Ruben, que no conoce otra vida por fuera de los tours, que tiene con su banda de rock pesado junto a su novia Lou, una bastante ignorada Olivia Cooke. Vínculo muy interesante en el que dos adictos intercambian una adicción por otra: las drogas por la dependencia el uno del otro.

 Con su estilo de vida a la  deriva, el costo de la operación para que Ruben vuelva a oír la vuelve imposible. Es así que entra en contacto con una comunidad de sordos y adictos, que le brindará contención y varias lecciones de vida. En este centro de recuperación, aparece el corazón de Sound of Metal, Paul Raci. El líder de la comunidad que recibe a Ruben. Un actor que siente que tuvo años de preparación sin saberlo, debido a que fue interprete de sus padres sordos, gran parte de su vida.

 Riz Ahmed  aprendió a tocar la batería, lenguaje de señas y sobre todo a empatizar. Sabiendo que su personaje no sería para nada como él, se adentró en una tarea de preparación física cargada de respeto. Utilizó gran parte del tiempo bloqueadores de sonido, para lograr una interpretación lo más genuina posible. Sin la escucha todos los demás sentidos se activan. Una reflexión muy valiosa por parte del equipo fue “La escucha no es solamente con los oídos sino con todo el cuerpo

 Sound of Metal nos enseña a sentir la energía de la otra persona, a prestar atención a todo lo que nos habla más allá de las palabras.  Y con ese plano final, el sonido del silencio. 

LAS DOS CARAS DE LA REVOLUCIÓN: SU MESÍAS Y JUDAS

 La película de Shaka King  Judas and the Black Messiah, trae la violencia policial al centro de la conversación.  A un año del asesinato de George Floyd, tan significativo para el movimiento Black Lives Matter, recuperar este tipo de relatos emociona hasta la última fibra.

 Nuestro Mesías es Daniel Kaluuya, el gran orador y líder de los Panteras Negras de Chicago Fred Hampton, el cuál fue asesinado por agentes del FBI. Suceso que no solo perjudicó al movimiento sino que evidencia la impunidad de las fuerzas de seguridad movilizadas por de la idea de supremacía blanca antisocialista. La agrupación que heredó la lucha de los líderes afromaericanos como Malcom X, y Martin Luther King, distinguida por sus boinas y uniformes negros los denomina como cerdos.

 Lakeith Stanfield es nuestro judas. Su personaje William O’Neal, se infiltra en las Panteras Negras, tras haber hecho un trato con el FBI. Ser informante a cambio de no ir a la cárcel por robo de autos. A medida que va conociendo las dinámicas y códigos de sus hermanos panteras, pero también la sed de sangre de la policía un conflicto interno comienza a aparecer. Sumarse a la causa de su propia comunidad, o salvar su pellejo.  La cinta construye a la perfección el clima de persecución y alianza entre bandos que buscan la revolución del pueblo. Mensajes con lenguajes encriptados para dividir grupos, convocatorias en las calles, y el sentimiento de morir por la causa que un líder del calibre de Hampton estaba dispuesto a asumir.

Valiéndose de la recreación y uso de archivo de la histórica entrevista que realizó años después William O’Neal Eyes On The Prize II: America At The Racial Crossroads, Judas and the Black Messiah toma un hecho histórico para hablarnos de problemáticas del presente.

Esta película, junto a The Trial of Chicago 7, son las dos nominadas a mejor película que comparten contexto histórico.

LA TRAGEDIA DEL TIEMPO

 Otra de las nominadas a mejor película es The Father. Su director Florian Zeller adapta su propia obra de teatro Le Père. En ella nos adentramos en el vínculo entre padre e hija, afectado por el padecimiento de Alzheimer del primero.

 Que Anthony Hopkins sea quien nos guíe por este viaje claustrofóbico donde ninguna parada es segura, cuando tu propia mente confunde la realidad, no es mera casualidad. El papel fue pensado específicamente para él cuando la idea de llevar la obra a la pantalla grande surgió. 

 Su personaje Anthony, va perdiendo control de su vida, y la presencia de una ayudante en su rutina diaria es urgente.  Ver como se escapa lo que siempre estuvo ahí y no poder hacer nada al respecto, es el duelo que su hija, Olivia Colman padece durante las dos horas de película. El minimalismo de sus gestos, miradas y silencios retenidos, construyen con exactitud la difÍcil decisión de no poder ayudar más a alguien, porque simplemente no está en uno.

 Puertas que se abren, caras que parecen familiares pero terminan no siéndolo, objetos banales pero que representan todo como un reloj, son algunos paradas en este recorrido por la pérdida del yo, cuando estas enfermedades se apoderan de nuestro bien más preciado: los recuerdos.

Hopkins nuevamente da una interpretación magistral, con brotes de energía y espasmos de histrionismo que rápidamente se apagan devolviéndonos la fragilidad propia de la vejez. 

 LA CONSTRUCCIÓN DE UN CLÁSICO

Si el domingo 25 de abril, Mank no recibe alguno de los diez Oscars a los que está nominada, hay un logro que no se le puede discutir: homenajear al cine.

 La película de David Fincher si hay algo que hace, es tildar todos los ítems y debates que la atmósfera de la industria audiovisual alberga. Comenzando por el más reciente: la discusión estudios versus servicios de streaming, y las consideraciones y alcances que las producciones de una u otra fuente adquieren.

 Mank es la segunda de las cintas nominadas a mejor película perteneciente Netflix. Cuenta con todos los presupuestos para permitirse a través de un uso del blanco y negro, tipografía y vestuario recrear el cine de los años cuarenta.

 También se adentra en la puja entre creadores y estudios a la hora de mantener un guión lo más fiel posible a la idea original. Gary Oldman interpreta a Herman Mankiewicz ( Mank) quien con plazos de tiempo cada vez más acortados y bajo las demandas de Orson Wells debe adentrarse en el guionado de lo que será una de las películas con mayor peso en la historia del cine: El ciudadano Kane .

 Si de ciclos cinéfilos hablamos el hecho que Fincher haya sacado polvo a un viejo guión de su padre, para encarar la cinta, no puede omitirse.

PERSEVERA Y TRIUNFARÁS

Si hay algo que nos demuestran los protagonistas de las ocho cintas seleccionadas para competir como Mejor Película en los Oscars de este año es el poder de la perseverancia. Aun con todo un sistema cultural en su contra, los Yi logran mantenerse unidos. Ruben aprende a vivir con su nueva realidad, tras un viaje de crecimiento propio. Fern se despoja de todo para encontrarse a ella misma en la inmensidad de la carretera.

Hace años venimos reclamando mayor inclusión, historias de todos los rincones del mundo, visión de género y amplitud de estudios en las distintas categorías. El hacer ruido funcionó. Y hoy tenemos dos óperas primeras, dos directoras mujeres, y una historia coreano- norteamericana compitiendo. Con más o menos estatuillas, cada una de las nominadas a mejor película en los Oscars de este año. confirma que el camino hacia el cambio no está en los números, sino en la continuidad de los procesos. 

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