THE EMPTY MAN: MALDICIONES VACÍAS

Producida por 20th Century Studios, The Empty Man es un híbrido entre policial y horror que marca el debut directorial de David Prior.

Ian Undery

Guionista en formación y recomendador compulsivo. Si no estoy viendo una de tiros seguro estoy llorando con un dramón.

13/03/2021

Desde su nombre, es tentador relacionar a The Empty Man con películas intrascendentes como Beware the Slenderman o The Bye Bye Man. Con una trama detectivesca y 137 minutos de duración, la ópera prima de David Prior propone algo radicalmente diferente, aunque no del todo efectivo. En esta adaptación de la novela gráfica de Cullen Bunn, hay una puja de géneros y tonos que termina arruinando los excelentes climas que logra la película. Dentro de The Empty Man coinciden notas de The Ring, Se7en, Noroi y True Detective, pero no es una convivencia armoniosa.

THE EMPTY MAN

THE EMPTY MAN, ENTRE LA MONTAÑA Y LA CIUDAD

El “hombre vacío” (The Empty Man) del titulo, es una entidad monstruosa que ataca al ser llamada. Los  componentes básicos de la maldición son bien tradicionales: la invocación requiere de un puente y una botella, luego de tres días de acoso, el espectro asesina a quien lo despertó. Se trata de lugares comunes en el horror, sobre todo en el cine japonés, una de las influencias más claras de Prior. Para explicar estas cuestiones sencillas el director optó por un prólogo de 22 minutos ambientando en las montañas del Sur de Asia. Si bien está perfectamente construido, a la larga, solo suma a la ya excesiva duración de la película.

De la nieve y las alturas pasamos a la ciudad de Missouri, donde conocemos a James Lasombra (James Badge Dale), un ex policía con un pasado traumático. La desaparición de una adolescente lleva a Lasombra a investigar la leyenda urbana del Empty Man y a una organización misteriosa que parece estar implicada. En este tramo de la historia es donde aflora el currículum del director. David Prior trabajó durante años dirigiendo los “detrás de escena” de las películas de David Fincher, desde Panic Room a The Girl With the Dragon Tattoo. La influencia de Fincher es notoria en la dirección, la estética y el montaje, incluso en la pesadumbre de los personajes.

THE EMPTY MAN

ENTRE EL TERROR Y EL POLICIAL

Hay muchas cosas positivas en The Empty Man. La puesta en escena es prolija y tiene momentos virtuosos en cuanto a encuadres y fotografía. La referencia estética de Se7en y Zodiac encaja a la perfección con los tramos de investigación y suspenso. James Lasombra no es un personaje interesante, está construido a partir de un trauma y un secreto, pero funciona bien dentro de los códigos del detective duro.

The Empty Man tiene varias cosas en común con The Ring y Noroi: The Curse, en particular como la puesta en escena va acompañando el descenso a la locura del protagonista a medida que desentraña el misterio. En uno de los mejores momentos de la película, Lasombra encuentra un campamento abandonado y es testigo de un ritual cuasi pagano. Sin revelar demasiados detalles, en esa escena están en perfecto equilibrio el suspenso detectivesco y terror surreal. Es una lástima que no se mantenga a lo largo de todo el film.

LA MALDICIÓN DEL EXCESO

Una cuestión recurrente en las óperas primas de ficción es el afán por meter todas las ideas posibles sin ningún tipo de filtro. David Prior incluye algunos detalles de montaje y manipulación de la imagen que no se ven bien. En las escenas de mayor intensidad se cortan fotogramas para sumar impacto, pero el efecto es artificioso. Sobresaltarse por cosas que pasan rápido es un reflejo natural, pero lo que sigue no es la catarsis que genera el terror, sino el tedio de un jumpscare mal usado. Hay un leitmotiv sobre objetos que giran, pero aparece de forma aleatoria y es abandonado al final. Si en una película algo se repite pero nunca se re significa ni se explaya, estamos en problemas.

Prior tampoco pudo construir un villano efectivo, hay una imprecisión bastante molesta respecto a reglas que rigen a The Empty Man. Esa vaguedad es un gesto Lovecraftiano, en sus cuentos, H.P. Lovecraft evitaba describir el mal ya que escapaba al entendimiento humano. En el papel funciona, pero el monstruo de Prior se materializa cual dementor con un CGI bastante irregular. Hacia el final se esboza una explicación metafísica incomprensible tanto para el protagonista como para el espectador. Si bien hay una vena surrealista que tiñe todo el viaje de Lasombra, esa conclusión tan extraña resulta tramposa.

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UNA APUESTA FALLIDA

The Empty Man es un lanzamiento inusual para 20th Century Studios. No es común ver terror tan ambicioso y extravagante producido por estudios grandes. Lamentablemente la ópera prima de David Prior no logra cerrar sus ideas ni justificar su duración. Tiene muchos méritos, pero la suma de buenos momentos no da como resultado una buena película.

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