LUZ, CÁMARA…¿INCLUSIÓN?

El rol de la mujer en el cine ha evolucionado mucho en los últimos tiempos pero, ¿qué pasa cuando la inclusión es solo un disfraz?

Agostina Vicente

Licenciada en Periodismo. Fuente inagotable de frases de Los Simpsons. Militante de las series con capítulos cortos y de las películas de Meryl Streep.

La representación de la mujer en la ficción ha sufrido muchas variaciones en los últimos años. De abusar de estereotipos dañinos se pasó a intentos, a veces exagerados, de reflejar el empoderamiento femenino. ¿Qué pasa cuando la inclusión es solo un disfraz?

El feminismo está logrando instalarse fuertemente en la agenda pública, a través de la inserción de nuevos tópicos y cuestionamientos en la sociedad. La industria cultural masiva -con mayor o menor reticencia- se hace eco de esta situación. Esto puede estar guiado por un interés genuino en la causa o para no “quedarse afuera” de las discusiones que involucran al público (que es, en definitiva, quien le genera ganancias). 

FAN SERVICE

Las compañías cinematográficas están atentas a “lo que la gente pide”. El fenómeno del “fan service” -es decir, mostrarle al público lo que quiere ver- ya es algo habitual en el mundo audiovisual. Así, los fanáticos influyen en las decisiones de guionistas y escritores hasta el punto de modificar finales o revivir a determinados personajes. 

Atentos a este fan service, las mentes detrás de las películas pueden optar por forzar escenas o situaciones para “cumplir con la cuota” de inclusión. Un ejemplo claro de esto lo tiene el universo de Marvel en la última entrega de Avengers: Endgame. En esta película, una escena muestra a todas las heroínas formando un “escudo humano” para que Capitana Marvel pudiera transitar por el campo de batalla. Este momento fue muy cuestionado por los fans del MCU y fue calificado de “forzado” ya que muchos de los personajes no habían interactuado nunca entre sí.

Tras la máscara de inclusión se esconde una realidad diferente: la falta de representación femenina sigue siendo moneda corriente en el cine. Hace unos años, un estudio develó que, de las 100 películas más taquilleras de Estados Unidos, solo el 24% de los protagonistas fueron mujeres. Dentro de este porcentaje, solo el 32% pertenecía a minorías étnicas. Asimismo, en el mismo listado, nos encontramos con que las mujeres solo ocuparon el 16% de los puestos de trabajo (directores, escritores, productores, productores ejecutivos, editores y directores de fotografía).

Si bien esas cifras han mejorado en los últimos dos años, lo cierto es que todavía falta para hablar de una verdadera inclusión en el cine. Sin ir más lejos, la diferencia de edad entre los roles masculinos y femeninos da cuenta de la desigualdad. Durante la última década, solo un 25% de los personajes fue interpretado por actrices mayores de 40 años. En un análisis con películas de 2019, sólo el 16% de los personajes femeninos tenían entre 40 y 50 años, en comparación con el 26% de actores de esa edad.

¿CÓMO SE MIDE LA INCLUSIÓN EN LA GRAN PANTALLA?

En la década del 80, la artista Alison Bechdel propuso una prueba para comprender si las obras cinematográficas eran machistas. El “test de Bechdel” consiste en analizar si una película cumple con tres requisitos: tener dos personajes femeninos con nombre; que estos hablen entre sí; y que el tema de conversación no sean los hombres. Esta visión con perspectiva de género resultó revolucionaria en su momento y aún hoy se utiliza como parámetro en muchas críticas de cine. 

Sin embargo, como ciertas películas son consideradas machistas pese a cumplir con estos requisitos, se han añadido algunas variantes para ampliar su alcance. Kimberley Peircel, directora de “Boys don’t cry”, considera que tiene que haber un personaje femenino (protagonista o antagonista) con su propia historia, que persiga sus propios deseos y necesidades. Otro análisis, propuesto por las periodistas Dottle y Koeze, hace énfasis en los personajes secundarios. De acuerdo a este, al menos la mitad de los personajes secundarios deben ser mujeres. De esa forma se refleja la realidad  ya que más de la mitad de la población mundial es femenina.

La actriz y directora Rory Uphold propuso posicionar la mirada detrás de las cámaras y analizar si el film en cuestión cuenta con el 50% de trabajadoras mujeres. Esto actualmente es una utopía dado que prácticamente ninguna película lo cumple.  Este requisito fue modificado por la productora y directora Kate Rees Davies, que sostuvo que las películas deberían tener un mínimo de una o dos mujeres en cada departamento.

¿CÓMO HACER FRENTE A ESTO?

Más allá de estos análisis, es evidente que todavía falta, en términos de representación, para lograr la equidad en la gran pantalla. Como consumidores, debemos seguir pidiendo mayor representación en la ficción, mantener nuestra mirada crítica y exigir productos que estén a la altura de las circunstancias.

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3 Comentarios

  1. Mariana

    Muy buen artículo. Nos lleva a interpelarnos sobre más aspectos en que debería reflejarse la realidad femenina y se está muy lejos de esa realidad. Gracias por seguir abriendo ventanas

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    • Tomás

      Muy interesante artículo. Felicitaciones 👏

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